El legislador salteño y ex policía Gustavo Orozco realizó un vuelo sobre la ruta utilizada por narcotraficantes para ingresar droga desde Bolivia, con el objetivo de evidenciar la escasa vigilancia en las fronteras del norte argentino.
El avance del narcotráfico en el norte argentino volvió a quedar bajo la lupa tras las advertencias del legislador salteño y ex policía Gustavo Orozco, quien aseguró que los vuelos clandestinos provenientes de Bolivia continúan operando con escasos controles y que la situación en las fronteras se encuentra incluso peor que meses atrás.
El dirigente sostuvo que existe una preocupante falta de decisión política para enfrentar a las organizaciones criminales y cuestionó el desfinanciamiento de las fuerzas de seguridad encargadas de custodiar las zonas limítrofes.
La problemática cobró notoriedad nacional en noviembre de 2025, luego de la caída de una avioneta cargada con cocaína en Rosario de la Frontera, localidad ubicada a menos de 50 kilómetros del límite con Tucumán. Tras ese episodio, Orozco realizó una acción inédita: abordó una aeronave y reprodujo el trayecto que habitualmente utilizan los narcotraficantes para ingresar droga desde Bolivia hacia territorio argentino.
La iniciativa buscó demostrar, utilizando coordenadas reales, la facilidad con la que las avionetas vinculadas al narcotráfico atraviesan el espacio aéreo del norte del país sin ser detectadas ni interceptadas. La experiencia reabrió el debate sobre la vulnerabilidad de las fronteras y derivó en un pedido para que el Congreso nacional avance en el tratamiento de una ley de derribo de aeronaves ilegales.
Sin embargo, el legislador aseguró que, lejos de haberse fortalecido los controles, el escenario actual muestra una situación más delicada. Según afirmó, los recursos destinados a combatir el narcotráfico continúan disminuyendo y las fuerzas federales enfrentan crecientes dificultades para desarrollar sus tareas.
“No cambió absolutamente nada; por el contrario, hoy los controles son menores”, señaló Orozco. A su criterio, el Estado nacional es el principal responsable de la lucha contra este tipo de delitos, ya que tiene la obligación legal de proteger las fronteras mediante el despliegue de fuerzas federales.
El dirigente remarcó que la caída de la avioneta en Rosario de la Frontera confirmó la importancia estratégica que adquirió esa región para las organizaciones criminales. Explicó que los grupos narcos adaptan sus operaciones según las ventajas logísticas que ofrece cada zona y que, en muchos casos, optan por aterrizar directamente en el sur salteño para evitar otros mecanismos más riesgosos.
De acuerdo con su análisis, las aeronaves despegan desde sectores fronterizos bolivianos como Yacuiba o Pocitos y cuentan con autonomía suficiente para llegar hasta Rosario de la Frontera. Allí descargan los cargamentos y reducen significativamente los riesgos operativos.
Orozco explicó que, si los vuelos se dirigieran hacia departamentos más alejados como Anta, los pilotos deberían recurrir a la modalidad conocida como “lluvia blanca”, que consiste en arrojar la droga desde el aire para conservar combustible suficiente para el regreso.
Según indicó, la elección de Rosario de la Frontera responde a razones estrictamente logísticas. Al aterrizar más al sur, los narcotraficantes logran superar una mayor cantidad de controles fronterizos y acercan la mercadería a corredores estratégicos que conectan con grandes centros urbanos del país.
En ese sentido, destacó la relevancia de la Ruta Nacional 34, considerada una de las principales vías de comunicación entre el norte y el centro argentino. Desde allí, los cargamentos pueden ser trasladados hacia Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y los puertos de exportación utilizados por las organizaciones criminales.
El ex policía también alertó sobre las marcadas diferencias de recursos entre las fuerzas de seguridad y las estructuras narco. Según afirmó, los efectivos federales que operan en zonas críticas de la frontera norte trabajan en condiciones extremadamente precarias.
Entre las dificultades mencionó salarios insuficientes, escasa infraestructura, falta de equipamiento tecnológico y limitaciones operativas para patrullar áreas extensas y de difícil acceso como Rivadavia o Acambuco.
“Combatir el narcotráfico en estas condiciones es muy difícil”, sostuvo. Además, consideró indispensable que el personal cuente con estabilidad económica y respaldo institucional para afrontar una tarea que implica altos niveles de riesgo.
El legislador señaló que los agentes carecen de herramientas básicas para desempeñar sus funciones, como teléfonos satelitales o sistemas de comunicación especializados para operar en regiones sin cobertura. Mientras tanto, aseguró que las organizaciones criminales disponen de importantes recursos económicos, tecnología de avanzada y vehículos de última generación.
“La diferencia es enorme”, afirmó. Según su visión, los narcotraficantes invierten constantemente en equipamiento y logística, mientras que muchas unidades policiales deben continuar operando con vehículos deteriorados y recursos limitados.
Orozco concluyó con una dura crítica hacia las políticas nacionales de seguridad. A su entender, el desfinanciamiento de las fuerzas federales transmite un mensaje preocupante respecto de la prioridad que el Estado otorga al combate contra el narcotráfico.
“El mensaje que se transmite es que las fuerzas están allí sólo para aparentar que existe una lucha contra la droga, cuando en realidad no se les brindan las herramientas necesarias para enfrentar a organizaciones que cada vez son más poderosas”, sostuvo.
Las advertencias del legislador se suman a una creciente preocupación de especialistas y autoridades judiciales sobre el incremento de los vuelos clandestinos en el NOA, una modalidad que continúa consolidándose como una de las principales rutas utilizadas para el ingreso de cocaína al territorio argentino.
