lunes, 26 febrero, 2024
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En el juicio por la muerte del hijo de Storani, el conductor de la lancha mantuvo su versión: «Pidió perdón, pero no se hace responsable»

El segundo día del juicio contra Pablo Torres Lacal por la muerte de Ángeles Bruzzone y Manuel, el hijo de Federico Storani, arrancó a las 10 de este martes por la mañana en San Isidro. La jornada abrió con una nueva declaración del acusado ante el Tribunal, en la volvió a referirse a lo ocurrido quella noche del 31 de marzo de 2016.

Antes de ingresar a la sala, el abogado Carlos Acosta, representante de Storani, le dijo a Clarín que el acusado «pidió perdón por el daño, por las angustias que causó y todo esto, pero porque él cree que no tiene la culpa. Porque la culpa es del timonel y dueño de la lancha en la que viajaba Manuel Storani. Evidentemente no hay una idea de responsabilidad, solidaridad«.

El programa del segundo día de juicio abrió con Torres Lacal, imputado por triple homicidio simple con dolo eventual (también murió un amigo que iba en su lancha), quien completó la declaración del lunes volviendo a reconstruir las horas previas al choque. Allí, frente al Tribunal, Lacal dijo: «Tuvimos un almuerzo en la oficina a las 4 de la tarde porque era la despedida de uno de los empleados. Se tomó cerveza en la oficina, yo tomo pero no es algo que me de placer»

Luego se refirió a que tuvo un encuentro con su padre, cerca de las 5 de la tarde de ese marzo de 2016. Tras eso, se dirigió con su amigo Javier Gotti (que trabajaba en su empresa como empleado no registrado) hacia el evento al que iba a asistir aquella noche, también junto a David Di Rico. Pero no los dejaron pasar, según expresó Lacal, debido a que «no había espacio y era muy exclusivo».

Desde allí cambiaron el plan por un viaje en lancha por el Delta de Tigre. Lacal aseguró lo mismo que en su declaración pasada: no pudieron pasar porque no tenían la tarjeta de la guardia náutica, volvieron a buscarla e ingresaron finalmente.

Consultado por la Fiscalía sobre si alguno de los tres llevaba algún tipo de carga en el viaje además de la ropa, el acusado negó recordar.

Segundo día del juicio por la muerte del hijo de Federico Storani en un choque de lanchas en el Delta. Segundo día del juicio por la muerte del hijo de Federico Storani en un choque de lanchas en el Delta. Posteriormente, hizo su declaración Fernando Villalba, empleado de la guardería Sarthou, de la que partieron Lacal y sus dos amigos.

El testigo contó que no era habitual ver a Lacal en horario nocturno, y que esa fue la única vez: «Le pedí la tarjeta de socio pero estaba bloqueada. El encargado (Héctor Denis) los autorizó a hablar con él y después al salir me dijo ‘ellos van a volver’».

«Yo vi dos personas en el auto que llegó a la guardería, tal vez porque los vidrios eran polarizados. Pero después de que se fueron, como a las 20.20, volvieron a las 22. Más o menos 1 hora 40 minutos después. Le avisé al encargado, pedí la tarjeta, saqué el ticket y ellos me hicieron una broma: ‘¿Qué? ¿Te pensaste que no volvíamos?’», relató Villalba ante el Tribunal.

Sobre la forma en la que vio a Lacal, dijo que estaba contento, exultante: «Yo me di cuenta que venía él, porque venía rápido por la calle en la segunda vuelta cuando regresó con la tarjeta».

La fiscalía le leyó al testigo una declaración del 2016 en donde describía a Lacal como «mareado». Esa palabra la negó frente al Tribunal esta vez, aunque con la lectura marcó que podía haberse equivocado por los años que habían pasado desde el hecho.

Luego, explicó que no se enteró de nada de lo sucedido con la lancha de Lacal y el choque hasta el otro día, cuando lo vio en noticias.

«Lo llamé a Héctor (el encargado de la guardería) a la 1 o 2 de la mañana para decirle que no habían vuelto. Yo me fui a mi casa y al otro día me enteré», recordó Villalba.

José Maciel fue el tercero en declarar. Era el empleado de la YPF que atendió a Lacal y sus amigos luego de ingresar a la guardería náutica. La YPF queda sobre el río Luján, del que salían los amigos hacia el arroyo Pajarito aquella noche.

«Ellos entraron con una embarcación blanca. Pasaron de largo el surtidor de nafta y fueron hasta el gasolero, se pasaron como 25 o 30 metros con la velocidad que venían. Yo lo único que le dije (a Lacal) fue que tratara de ir más despacio porque podía llevarse puesto a alguien», explicó Maciel, que dijo que más que eso no tuvo trato con el acusado.

La fiscalía le apuntó 3 contradicciones en su declaración, respecto de una de 2017. Esa vez Maciel había declarado que uno de los amigos de Lacal fumaba una pipa, cosa que esta vez no destacó pero ratificó al ser leído el documento.

Y también confirmó que él notó que uno de los acompañantes no estaba bien, sino que estaba exaltado, que no sintió aliento alcohol pero que hablaba raro.

Lo único que no pudo ratificar porque no lo recordaba de la misma forma, era la velocidad con la que la lancha de Lacal partió hacia el río nuevamente.

SC

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