El consumo de drogas sintéticas como el tusi, éxtasis y ketamina crece en Tucumán, según alertó el toxicólogo Juan Córdoba. Estas sustancias, asociadas a entornos nocturnos, presentan riesgos físicos y psiquiátricos severos.
El toxicólogo Juan Córdoba advirtió sobre el aumento del consumo de drogas sintéticas en Tucumán, entre ellas el tusi (conocido como “cocaína rosa”), el éxtasis y la ketamina. “Estamos un poco desorientados con este descubrimiento. Se amplía un menú de nombres que muchos adultos conocemos poco y nada”, señaló el especialista.
Córdoba explicó que estas drogas surgieron como una forma de evadir restricciones legales. “Son mezclas de muchas sustancias, lo que hace que su acción y toxicidad también sean múltiples y variables”, indicó. Detalló que el tusi puede contener anfetaminas, ketamina, cafeína y MDMA, entre otros componentes.
El consumo de estas sustancias está asociado principalmente a entornos nocturnos, como boliches, festivales y fiestas electrónicas. “Circulan de manera masiva en esos contextos, donde hay música intensa, luces y alta estimulación sensorial”, describió.
Entre los efectos inmediatos, el toxicólogo destacó la estimulación intensa y la llamada “empatía aumentada” o efecto tactógeno, que facilita la socialización. Sin embargo, advirtió que también generan cuadros de hipertermia y deshidratación severa. “Por eso en muchos lugares se ofrece agua: no es por una cuestión de bienestar, sino por los efectos que provocan estas sustancias”.
A nivel físico, los riesgos incluyen complicaciones cardiovasculares, neurológicas y renales. “Pueden producir arritmias, infartos, accidentes cerebrovasculares y hasta insuficiencia renal por el daño muscular”, detalló. Además, alertó que el impacto no se limita al momento del consumo: “A mediano y largo plazo pueden desencadenar depresión, trastornos de ansiedad, ataques de pánico e incluso conductas suicidas”.
En cuanto a los factores de riesgo, Córdoba hizo hincapié en la desinformación. “Existe una falsa percepción de que, por ser un consumo ocasional o social, no genera consecuencias. Pero estas sustancias pueden producir adicción y daños irreversibles”, sostuvo.
Asimismo, advirtió sobre su potencial para agravar condiciones preexistentes. “En personas con problemas cardíacos o psiquiátricos, los efectos pueden ser mucho más graves. Incluso pueden desencadenar trastornos mentales como el síndrome bipolar”.
El fenómeno no es nuevo en el país. Córdoba recordó lo ocurrido en la Tragedia de Costa Salguero, donde murieron varios jóvenes tras consumir drogas sintéticas en una fiesta electrónica. “Esto ya está instalado desde hace años, pero ahora vemos un crecimiento preocupante”, señaló.
Otro aspecto que preocupa es la forma de comercialización. “Se presentan con diseños atractivos, lo que genera una falsa sensación de inocuidad. Además, hoy pueden conseguirse incluso a través de redes sociales o internet”, explicó.
Frente a este escenario, el toxicólogo planteó la necesidad de fortalecer la prevención y la información. “Es fundamental conocer qué contienen estas sustancias para poder emitir alertas y preparar al sistema de salud”. También destacó la importancia de trabajar en estrategias de reducción de daños y riesgos.
Finalmente, insistió en que el consumo responde a múltiples factores. “No hay una sola causa: intervienen variables personales, sociales y de mercado. Por eso, el abordaje debe ser integral”, concluyó.
