La justicia tucumana dictó la medida de coerción contra Eliseo Ezequiel Amaya Cayata, imputado por el homicidio de Richard Julián González. El violento episodio ocurrió el sábado por la mañana en un colectivo que trasladaba trabajadores del limón hacia Famaillá.
En una audiencia celebrada este domingo 31 de mayo, el Ministerio Fiscal de Tucumán logró la prisión preventiva por el plazo de cuatro meses para Eliseo Ezequiel Amaya Cayata, un joven de 29 años acusado de asesinar a Richard Julián González, de 23 años. La resolución, dictada por la jueza interviniente tras el pedido de la Unidad Fiscal Especializada en Homicidios I, a cargo de Pedro Gallo, calificó el hecho legalmente como homicidio simple en calidad de autor.
El sangriento hecho se desencadenó alrededor de las 08 del pasado sábado 30 de mayo, mientras un contingente de cosecheros circulaba por la autopista Tucumán-Famaillá, a la altura de la localidad de Los Aguirre. Según la teoría del caso presentada por la auxiliar de fiscal Carolina Brito, la violencia estalló a raíz de una discusión motivada por un conflicto relacionado con la venta de sándwiches de milanesa.
Lo que comenzó como un cruce verbal entre Amaya y el hermano de la víctima escaló rápidamente. El acusado extrajo de su bolso un cuchillo tipo carnicero con el que intentó atacar al joven. Ante la inminente agresión, Richard Julián González intercedió para defender a su hermano, recibiendo una puñalada fatal en la zona intercostal izquierda. A pesar de ser trasladado de urgencia hacia el hospital Padilla, González falleció minutos después debido a la gravedad de la herida.
Tras el ataque, el imputado huyó del colectivo junto a su esposa, quien también se encontraba en el transporte. Según la investigación, ambos descendieron del vehículo y abordaron un carro de tracción a sangre para alejarse del lugar, dirigiéndose finalmente al domicilio de la suegra de Amaya, en Los Pocitos.
Cerca del mediodía, la policía logró localizarlo y aprehenderlo en dicha vivienda. La fiscalía subrayó que, en un claro intento por eliminar rastros del crimen, Amaya llegó a bañarse antes de la llegada de los uniformados.
Para fundamentar la prisión preventiva de máxima intensidad, la fiscalía invocó los riesgos de fuga y entorpecimiento de la investigación. La auxiliar Brito destacó la «total temeridad» con la que actuó el acusado, utilizando un arma blanca frente a numerosos testigos en un espacio cerrado. Además, se informó que Amaya cuenta con una condena reciente de ejecución condicional por una causa de abuso de arma de fuego, lo que agrava su situación procesal.
Entre las medidas que restan producirse en los próximos cuatro meses se encuentran la toma de declaraciones a los múltiples testigos que presenciaron el ataque, pericias químicas y genéticas, y el análisis del teléfono celular de la pareja del imputado.
