El Ministerio de Salud Pública de la provincia brindó un informe epidemiológico, detallando la situación del chikungunya, dengue y virus respiratorios, e insistió en las medidas de prevención para la población.
El Ministerio de Salud Pública de Tucumán, a cargo del doctor Luis Medina Ruiz, presentó un informe actualizado sobre la situación epidemiológica provincial. En el encuentro, encabezado por el subsecretario de Salud, doctor Marcelo Montoya, se detallaron los principales indicadores sanitarios.
Actualmente, Tucumán registra 231 casos de chikungunya, concentrados principalmente en el sur de la capital y en la localidad de El Manantial. Ante este escenario, se intensificaron los operativos de bloqueo y la vigilancia activa de personas con síndrome febril para contener la circulación del virus.
Con relación al dengue, se informó que la provincia no presenta casos confirmados hasta el momento, a pesar de los casos sospechosos registrados a nivel nacional. Este dato se atribuye al impacto de las políticas preventivas implementadas de manera sostenida en el territorio.
Respecto a los virus respiratorios, en Tucumán predominan las detecciones de rinovirus e influenza A, con niveles que se mantienen dentro de lo esperado según los corredores epidemiológicos.
Desde la cartera sanitaria se remarca la importancia de sostener y reforzar las medidas de prevención, especialmente en esta época del año. Entre las principales recomendaciones se destacan:
- Eliminar recipientes que acumulen agua en domicilios para evitar la reproducción del mosquito transmisor del chikungunya.
- Mantener patios y jardines limpios, desmalezados y ordenados.
- Utilizar repelente en la piel expuesta y renovarlo según indicación.
- Colocar mosquiteros en puertas y ventanas.
- Ante síntomas como fiebre, dolor muscular o articular, no automedicarse y acudir al centro de salud más cercano.
- Lavarse frecuentemente las manos para prevenir infecciones respiratorias.
- Ventilar los ambientes y evitar la exposición a cambios bruscos de temperatura.
- Mantener al día el calendario de vacunación, especialmente en grupos de riesgo.
Estas acciones forman parte de una estrategia integral que prioriza la prevención, la detección temprana y la respuesta rápida ante posibles brotes.
