Miles de personas se reunieron en un evento gratuito que combinó espiritualidad y música electrónica, liderado por el sacerdote portugués Guilherme Peixoto, conocido como el ‘cura DJ’.
Una gran convocatoria se registró el sábado por la noche en la Plaza de Mayo de la Ciudad de Buenos Aires, donde miles de personas participaron de un evento abierto que fusionó música electrónica y espiritualidad. El protagonista fue el sacerdote portugués Guilherme Peixoto, reconocido por su propuesta artística que integra fe y sonido.
El espectáculo, de acceso libre y gratuito, se extendió por más de dos horas y se realizó como un tributo al papa Francisco, a casi un año de su fallecimiento. La plaza se transformó en un espacio de encuentro con un importante despliegue técnico, que incluyó pantallas gigantes y sonido de alta calidad.
Peixoto, vestido con su atuendo sacerdotal, mezcló bases de techno con fragmentos religiosos, sonidos de campanas y referencias al pensamiento del pontífice argentino. Las imágenes de Francisco acompañaron toda la presentación, generando un clima que alternó entre lo festivo y lo reflexivo. El público, conformado por personas de distintas edades y procedencias, mostró banderas y celulares en alto durante el desarrollo.
La actividad fue organizada por la Asociación Civil Miserando, con el objetivo de destacar el legado del papa y promover valores como la inclusión y la convivencia. La convocatoria estuvo abierta a todo público, sin distinción de creencias. El operativo incluyó cortes de tránsito en la zona céntrica y un esquema especial de seguridad para garantizar el normal desarrollo del evento, que se extendió hasta la madrugada.
Nacido en Portugal, Peixoto inició su camino sacerdotal a fines de los años 90 y, desde mediados de los 2000, incorporó la música electrónica como herramienta pastoral. Su propuesta busca acercar la Iglesia a nuevas generaciones a través de formatos no tradicionales. Su figura tomó notoriedad global en 2023, cuando participó de un multitudinario encuentro juvenil en Lisboa previo a una celebración encabezada por el papa Francisco.
El evento en Plaza de Mayo dejó una postal singular: una multitud reunida en torno a la música y la fe, en una propuesta que buscó trascender lo religioso para convertirse en un espacio de encuentro colectivo en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires.
