El Ministerio de Salud Pública provincial, junto a organismos nacionales y municipales, activó un protocolo de prevención y vigilancia tras la notificación de un ejemplar en la zona sur de la capital tucumana.
El Ministerio de Salud Pública de Tucumán intensificó las acciones de prevención y vigilancia epidemiológica ante la posible presencia del caracol gigante africano en San Miguel de Tucumán. La medida se desarrolla en una estrategia articulada con distintos organismos.
Según informó la licenciada Carolina Chiappini, jefa del Departamento de Prevención y Riesgo Ambiental, se realizó una reunión multisectorial con la Fundación Miguel Lillo, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), áreas de Epidemiología, Gestión Sanitaria, la Dirección de Salud Ambiental y la Municipalidad de San Miguel de Tucumán. El objetivo fue analizar la situación tras la notificación de un ejemplar en la zona sur de la ciudad y establecer un plan de acción inmediato.
Especialistas con experiencia en brotes anteriores, como los registrados en Misiones, aportaron información sobre el comportamiento de esta especie invasora y las estrategias más efectivas para su contención. Como resultado, se tomaron muestras en el lugar de la detección, las cuales se encuentran en estudio por el organismo nacional.
El caracol gigante africano es un molusco terrestre de gran tamaño que puede alcanzar hasta 20 centímetros de largo. Su relevancia sanitaria radica en que puede actuar como vector de parásitos que afectan a humanos y animales, además de generar daños en cultivos y ecosistemas.
Recomendaciones para la población
Desde la cartera sanitaria se enfatiza en la prevención como herramienta fundamental. Se recomienda a la población:
- No manipular estos ejemplares ni permitir que niños o mascotas entren en contacto con ellos.
- Evitar tocar ojos, nariz o boca tras un posible contacto con la baba del caracol.
- En caso de detectar uno, no tocarlo directamente. Para retirarlo, utilizar guantes y, de ser posible, barbijo.
- Realizar un lavado exhaustivo de manos con agua y jabón tras cualquier manipulación.
- Lavar cuidadosamente frutas y verduras con abundante agua potable, especialmente si provienen de huertas o jardines.
- Mantener los espacios domiciliarios limpios, eliminando restos de madera, escombros o macetas en desuso que puedan funcionar como refugio.
- No trasladar caracoles ni sus huevos a otras zonas, ni utilizarlos como mascotas, carnada o adorno.
- No aplicar productos químicos tóxicos que puedan afectar a niños, animales domésticos o fauna nativa.
- Para su eliminación, se recomienda usar guantes descartables, cubrir el ejemplar completamente con sal común y luego enterrarlo. Estas tareas no deben ser realizadas por niños.
Las autoridades solicitan a la comunidad informar de inmediato cualquier hallazgo a la Fundación Miguel Lillo, para fortalecer la vigilancia y actuar de manera temprana.
