La proporción de créditos en situación irregular en los hogares argentinos subió del 3,3% en marzo de 2025 al 11,5% en marzo de 2026, según el Banco Central.
La capacidad de pago de las familias argentinas registró un incremento en la morosidad durante el último año. De acuerdo con el Informe de Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la proporción de créditos en situación irregular en los hogares pasó de un 3,3% en marzo de 2025 a un 11,5% en marzo de 2026, lo que representa un aumento de más de ocho puntos porcentuales en términos interanuales.
El segmento que lidera el incumplimiento es el de los préstamos personales, donde la morosidad escaló hasta el 14,2%, su nivel más alto en 15 años. La irregularidad en el uso de tarjetas de crédito se ubicó en el 11,7%. Los especialistas vinculan este fenómeno a una combinación de tasas de interés reales que superan la inflación y la falta de mejora en los ingresos reales. A esto se suma el peso de los servicios públicos: una familia del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) necesitó en mayo casi 250.000 pesos para cubrir luz, gas, agua y transporte, un salto del 17,5% mensual que obliga a los usuarios a priorizar el pago de facturas básicas por sobre las deudas bancarias.
La mora también afectó a las empresas: el coeficiente de irregularidad subió al 3,1%, traccionado principalmente por los sectores de la construcción (5,9%) y el comercio (4,6%). En el ecosistema fintech, la morosidad alcanzó el 30,5% de la cartera total.
Pese a los datos de marzo, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, sostuvo que el sistema financiero ya habría alcanzado el punto máximo de morosidad. Directivos de bancos privados señalaron que en abril y mayo se comenzó a observar un amesetamiento e incluso una leve reversión de la tendencia en el segmento de familias. No obstante, el informe también destaca un aumento en el rechazo de cheques por falta de fondos, que creció hasta el 2,22% en cantidades.
