El debate oral se inició contra Juan Marcelo Luna, Jesús Huasi Biza y Nelson Emanuel Jerez, acusados de lesiones leves y homicidio agravado por alevosía y ensañamiento. El hecho ocurrió el 30 de abril de 2025 en un calabozo donde convivían 44 detenidos.
Tres detenidos comenzaron a ser juzgados por el crimen de un interno ocurrido en la comisaría de Los Pocitos, en la provincia de Tucumán. La víctima, identificada como Víctor Hugo Herrera, habría sido golpeada, arrastrada hasta una letrina y sometida a una serie de torturas dentro de una celda superpoblada, según la acusación presentada durante la primera audiencia del debate oral.
Los imputados son Juan Marcelo Luna, Jesús Huasi Biza y Nelson Emanuel Jerez. Llegaron al juicio acusados por lesiones leves y homicidio agravado por alevosía y ensañamiento. De ser hallados culpables, podrían recibir prisión perpetua. El hecho ocurrió el 30 de abril de 2025 en uno de los calabozos de la dependencia, donde convivían 44 detenidos en un espacio reducido de cuatro metros por cuatro, según detalló el sitio Noticias del Interior.
La reconstrucción del caso sostiene que todo comenzó cuando desaparecieron unas pastillas psicotrópicas que los acusados utilizaban para drogarse. En medio de la tensión, señalaron primero a otro interno, Gastón Alberto Frías, a quien golpearon y sometieron a un castigo: mientras dos de ellos lo inmovilizaban, uno le tatuó en la espalda la palabra “rata” con una máquina casera y realizó dibujos sobre su cuerpo.
Posteriormente, dirigieron las agresiones hacia Víctor Hugo Herrera, quien —según la acusación— se encontraba profundamente dormido y bajo efectos de psicofármacos, en un estado de indefensión. De acuerdo con los testimonios incorporados a la causa, los tres detenidos lo arrastraron hasta la letrina del calabozo y allí comenzó una secuencia de torturas que habría durado cerca de dos horas.
Durante ese tiempo, Herrera habría recibido golpes, agresiones degradantes y descargas eléctricas en sus partes íntimas mediante cables pelados que estaban dentro de la celda. Otros internos declararon que escucharon gritos y pedidos de auxilio. La asistencia llegó cerca de las 11 de la mañana, cuando otros presos reclamaron la intervención policial. Herrera fue trasladado de urgencia al Hospital Padilla, pero murió al día siguiente como consecuencia de las lesiones sufridas.
Los abogados que representan a la familia de la víctima calificaron el caso como uno de los episodios “más aberrantes” registrados dentro del sistema carcelario tucumano y sostuvieron que la víctima fue atacada cuando no tenía posibilidad alguna de defenderse. Por su parte, las defensas de los acusados rechazaron los cargos y pidieron la absolución. Entre sus argumentos, remarcaron que en el calabozo había más de 40 detenidos y cuestionaron que los custodios no hayan advertido lo que ocurría durante varias horas.
El juicio continuará en los próximos días con la declaración de testigos y la incorporación de nuevas pruebas antes de que el tribunal dicte sentencia.
