Una manifestación reunió a estudiantes, padres y exalumnos en la Escuela Normal de Tucumán para rechazar un proyecto del Ministerio de Educación que reduciría la carga horaria de inglés y francés, y para denunciar la falta de sillas y mesas.
Una protesta se llevó a cabo en la Escuela Normal, ubicada en peatonal Muñecas 219, donde estudiantes, padres y exalumnos colocaron afiches y carteles en el interior y en el frente del edificio. La manifestación expresó el rechazo a un proyecto impulsado por el Ministerio de Educación de Tucumán que, según la comunidad educativa, reduciría la carga horaria de inglés y francés para incrementar las horas cátedra de otras materias, lo que modificaría aspectos centrales del modelo pedagógico de la escuela.
En los carteles elaborados por el Centro de Estudiantes se leía: “Defendamos nuestra escuela y la educación pública”. En un comunicado, también advirtieron sobre “docentes perdiendo horas”, la “posible reducción de idiomas, afectando la identidad que nos forma”, la “falta de mobiliario”, la “ausencia de gabinete psicopedagógico” y “una comunidad educativa que siente el abandono de las autoridades ministeriales”.
La Escuela Normal, que en 2024 celebró su 150º aniversario y fue declarada Patrimonio Cultural e Histórico de la provincia, se encuentra en proceso legislativo para ser reconocida como Monumento Histórico Nacional. Alumnos y padres sostienen que las modificaciones proyectadas implicarían un retroceso en una tradición académica que distingue al establecimiento.
Pilar Lobo, secretaria de Finanzas del Centro de Estudiantes, afirmó: “Somos una institución de cuatro niveles con 1.500 alumnos y nos tenemos que movilizar para tener un lugar donde sentarnos”. Explicó que, pese a algunas mejoras recientes, la falta de mesas y sillas continúa siendo un problema cotidiano. “Entramos a las 7.20 y muchas veces hasta las 8 o 8.30 de la mañana seguimos buscando mesas y sillas porque no alcanzan”, declaró. “Faltan ambas cosas y muchas de las que hay están rotas”, sostuvo.
Lobo recordó que anteriormente existía personal encargado de reparar pupitres dañados, pero ese recurso dejó de estar disponible. “Con todo lo que pasó con las ratas se tiró mucho mobiliario y ya no lo tenemos”, explicó. También alertó sobre el riesgo para los alumnos más pequeños: “Hay niños de primaria que no pueden estar cargando mesas y sillas porque son pequeños y pueden golpearse o caerse”.
Por su parte, Santiago Lucero, integrante de la Secretaría de Cultura del Centro de Estudiantes, señaló que la protesta tuvo como objetivo informar a la sociedad. “Estamos haciendo una manifestación pacífica para contar y que la gente se entere de lo que estamos sufriendo como institución”, indicó. Remarcó que uno de los reclamos históricos es la falta de mobiliario y la ausencia de un gabinete psicopedagógico. “Venimos luchando con esto desde hace tres años. Ya hicimos denuncias, presentamos notas y realizamos sentadas, pero todavía seguimos sin tener una respuesta”, afirmó.
Lucero sostuvo que la principal preocupación actual es la posible reestructuración de las horas de Educación Física y de idiomas. “Lo más grave es lo que está pasando ahora con los cargos de los profesores de Educación Física”, indicó. Según explicó, tras la jubilación del docente Daniel Sosa, quien contaba con 40 horas institucionales, el cargo no sería cubierto. “Quieren que los profesores que quedan se hagan cargo de esas horas”, advirtió.
El estudiante explicó que la Escuela Normal posee una modalidad singular que permite a los alumnos elegir disciplinas deportivas específicas. “Somos una de las únicas escuelas que nos dividimos por deportes. No tenemos Educación Física con nuestro curso, sino que nos organizamos según la disciplina que elegimos. Esto se acabaría”, lamentó. Añadió que el nuevo esquema también eliminaría la separación por género y el sistema de agrupamiento actual. “Ahora sería mixto y por año y curso”, precisó.
Lucero sostuvo que el proyecto impactaría además en la enseñanza de idiomas. “Ingresamos de primero a cuarto año con un idioma inicial, con cinco horas semanales. En quinto año se incorpora un segundo idioma, por lo que llegamos a tener ocho horas semanales con cuatro profesoras”, detalló. “Lo que quieren hacer es reducirnos a tres o cuatro horas y dejar una sola profesora para todo el curso”, cuestionó.
El dirigente estudiantil consideró que esta modificación afectaría la esencia académica de la escuela. “El año pasado, cuando se celebraron los 150 años, todos hablaban del prestigio de nuestra institución y de las Lenguas Vivas. Hoy nos quieren sacar nuestra identidad”, expresó.
