Dos mujeres que comparten la vereda de la Iglesia San Francisco cuentan qué fue de la vida de Pochola, una figura emblemática del centro tucumano, y lanzan un pedido solidario.
Durante años, la señora Pochola fue parte del paisaje urbano de San Miguel de Tucumán. Sentada sobre una lata de leche Nido, en la puerta de la Iglesia San Francisco (25 de Mayo y San Martín), repetía su habitual pedido: “Que me ayude, que me ayude, que me ayude”. Sin embargo, desde hace un tiempo dejó de verse en su lugar de siempre.
Dos amigas que también frecuentan esa cuadra, Lucía Orellana y Mirta Morales, dialogaron con este medio y contaron qué saben sobre Pochola. Según ellas, la mujer, de más de 80 años, habría tenido problemas de salud y su familia le habría pedido que no salga más a la calle para que se recupere.
Lucía, oriunda de La Florida, explicó que ella misma atraviesa dificultades físicas: “Ando mal de la espalda, tengo los resortes vencidos de la cama y no duermo bien. Lo que más necesito es una cama”. También señaló que tiene un problema en el hombro y que usa un calzado tipo guillermina, talle 35 o 36. “Lo que más necesito son medias”, agregó.
Por su parte, Mirta, de Puerto Chico (Leales), contó que el agua le llevó todo y que necesita una puerta y una ventana para su casa. Además, comentó que su hija Nadia será mamá próximamente y está a la espera de una operación. Mirta facilitó el teléfono de su hija (155729133) para quienes quieran ayudar.
Ambas mujeres se mostraron unidas y con deseos de reencontrarse con Pochola. “Ojalá que se encuentre bien”, dijeron. Desde la cuadra de la Iglesia San Francisco, todos los que la conocen le desean una pronta recuperación.
