El Teatro Ópera de Buenos Aires fue el escenario de una función única este viernes por la noche, donde el actor estadounidense John Malkovich presentó una lectura dramatizada basada en la obra del escritor chileno Roberto Bolaño. La puesta, titulada ‘El infame Ramírez Hoffman’, se caracterizó por una estética minimalista y una intensidad concentrada en el texto y la música.
Una propuesta despojada y poderosa
Con apenas tres músicos en escena y el propio Malkovich, la obra prescindió de elementos escenográficos complejos. El actor, vestido completamente de negro, realizó la lectura desde un atril, intercalando pasajes del relato con intervenciones musicales. La iluminación, basada en tonos rojos y blancos, centraba la atención en los intérpretes.
La música como contrapunto emocional
El trío musical estuvo integrado por la pianista franco-rusa Anastasya Terenkova, el violinista ucraniano Andrej Bielow y el bandoneonista argentino Fabrizio Colombo. El repertorio abarcó desde composiciones de Astor Piazzolla y Antonio Vivaldi hasta temas de The Doors, creando un puente sonoro entre épocas y estilos. El bandoneón, en particular, aportó una cualidad melancólica distintiva a la atmósfera general.
El peso del texto de Bolaño
El relato pertenece al libro ‘La literatura nazi en América’, una colección de biografías ficticias publicada en 1996. La historia se centra en la figura de Ramírez Hoffman, un militar y aviador chileno durante la dictadura de Augusto Pinochet, quien es retratado como un asesino serial y un poeta que escribe versos en el cielo con su avión. Malkovich, en declaraciones previas, describió el tono del texto como «elegíaco» y un «réquiem por el talento desperdiciado».
La recepción del público
La función, que se extendió por aproximadamente noventa minutos, mantuvo al público en un estado de concentración inusual. La ausencia del uso de teléfonos móviles durante la presentación fue notable. El final, a cargo de los músicos con una pieza de Giovanni Sollima, desató una ovación sostenida de varios minutos. Malkovich se retiró del escenario con la misma sobriedad con la que había comenzado, cerrando una velada donde la fuerza narrativa y la interpretación minimalista fueron protagonistas.
Esta presentación en Buenos Aires forma parte de una gira latinoamericana que ya pasó por Chile y tendrá su próxima escala en Brasil.
