El Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N.º 23 consideró abusiva la oferta de reestructuración de deuda presentada por la empresa, que supera los $5.500 millones. El expediente se encuentra en la Fiscalía a la espera de nuevos dictámenes.
La cadena comercial Ribeiro enfrenta un nuevo revés judicial. La Justicia rechazó su última propuesta de reestructuración de deuda, al considerarla abusiva para los acreedores. El fallo, emitido por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N.º 23, que tramita el expediente 11.480/2021, obliga a la empresa a retomar las negociaciones.
La deuda supera los $5.500 millones a valores de 2021, monto que en la actualidad sería considerablemente mayor. La compañía, que en 2017 facturó cerca de u$s370 millones y operaba casi 90 sucursales, hoy mantiene una estructura reducida tras cierres y ajustes de personal.
Según informó la empresa en una carta a la Comisión Nacional de Valores (CNV), la oferta de vender un inmueble para pagar a los acreedores fue aprobada por amplia mayoría, pero el juez decidió no homologarla. La Cámara Comercial dictó una resolución que revocó la no homologación y envió los autos al juzgado para determinar el cauce procesal.
Posteriormente, un incendio destruyó el inmueble afectado. La empresa modificó su propuesta inicial, señalando que por el principio de subrogación real, la indemnización del seguro sería destinada al pago de los acreedores. La Cámara entendió que se trata de una nueva propuesta y resolvió revocar la decisión del juez de primera instancia.
El juez decidió imprimir el trámite de un nuevo periodo de exclusividad, decisión que fue apelada por Ribeiro. El magistrado mantuvo su decisión y concedió la apelación, según reconoció la compañía en la nota enviada a la CNV.
El expediente se encuentra bajo la órbita de la Fiscalía, a la espera de dictámenes que definan el próximo paso procesal. La empresa sostiene que aún cuenta con un plan de negocios viable y la intención de honrar sus compromisos, aunque la falta de inversores institucionales y la deuda acumulada complican su reactivación.
