La última reestructuración presupuestaria del Gobierno nacional recortó $320.711 millones en partidas discrecionales, afectando la inversión pública y la coparticipación, lo que incrementa la dependencia financiera de Tucumán y otras provincias.
La última reestructuración presupuestaria dispuesta por el Gobierno nacional volvió a reducir los márgenes económicos de las provincias, incluida Tucumán, y reforzó un proceso que desde hace más de un año genera preocupación entre gobernadores y especialistas: una creciente concentración de recursos y capacidad de decisión en manos de la administración central.
El recorte de $320.711 millones en partidas discrecionales se suma a la caída de la inversión pública y a una menor distribución automática de recursos, configurando un escenario que incrementa la dependencia financiera de los distritos respecto de la Nación.
Un informe de la consultora Politikon Chaco estimó que la decisión oficial eliminó alrededor del 70% de los ATN que aún no habían sido ejecutados para el resto del año. Estos recursos provienen de fondos coparticipables, es decir, de impuestos que también son aportados por las propias provincias.
La Inversión Real Directa (IRD) del Estado nacional destinada a las provincias alcanzó durante 2025 los $890.291 millones. Aunque la cifra mostró un incremento nominal frente a 2024, el estudio advierte que esa mejora debe interpretarse en un contexto particular: el año pasado había registrado el nivel más bajo desde 2003. La inversión nacional en las provincias quedó un 65,1% por debajo del promedio histórico registrado entre 1995 y 2023.
El componente vinculado a construcciones, responsable del 57% de la IRD, mostró un deterioro más marcado, con niveles ubicados 73,3% por debajo del promedio histórico.
En Catamarca, por ejemplo, la reasignación de partidas provocó una reducción superior a los $7.000 millones destinados a infraestructura, equivalente a casi el 40% de los créditos originalmente previstos. El impacto se concentró en proyectos viales y obras hídricas.
A esto se suma la caída en los recursos provenientes de la coparticipación federal. Durante el primer cuatrimestre de 2026, las transferencias automáticas destinadas a provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registraron una baja real del 5,7% respecto del mismo período del año anterior, impulsada por una desaceleración en la recaudación nacional.
El gobernador catamarqueño Raúl Jalil reconoció que “las transferencias automáticas se volvieron insuficientes”, al explicar el contexto que obligó a su administración a reforzar la asistencia económica a los municipios. Frente a ese escenario, defendió la utilización de herramientas alternativas como recursos propios, financiamiento bancario y fondos provenientes de la actividad minera.
