Con la llegada del verano, la pesca deportiva en la región busca especies que ofrecen un combate singular. Entre ellas, el patí gigante (Luciopimelodus pati) se erige como un objetivo de primer orden para los pescadores, destacándose por su tamaño y fuerza. Este pez de agua dulce, nativo de la cuenca del Plata, encuentra su hábitat ideal en los canales más profundos del río, donde desarrolla todo su potencial.
Una técnica especializada: el arte del garete
La metodología más efectiva para su captura es el garete, que consiste en dejar derivar la embarcación a lo largo de los veriles o bordes de los canales, permitiendo que la carnada se mueva de forma natural con la corriente. Esta práctica requiere una cuidadosa lectura de las condiciones del viento y del agua. «No es una pesca de banco; hay que buscarlos en las profundidades», explica el guía local Javier ‘Pity’ Sancho, quien organiza salidas especializadas.
Equipamiento y estrategia en el agua
Las jornadas inician al amanecer, buscando aprovechar las horas de mayor calma. El equipo utilizado es robusto: cañas de entre 25 y 50 libras, reeles frontales o rotativos de gran capacidad y líneas de multifilamento. Como carnada predilecta se emplean filetes frescos de sábalo o anguilas vivas, presentadas con líderes resistentes. La clave, según los expertos, radica en localizar los «pozones», áreas con profundidades superiores a los 10 metros donde estos peces suelen congregarse.
Paciencia y precisión: la clave del éxito
Una reciente salida de reconocimiento, que partió desde el puerto de Atalaya, demostró la naturaleza impredecible de esta pesca. Tras varias horas de búsqueda en distintos sectores, los resultados iniciales fueron dispares, con algunos ejemplares capturados pero sin los «gigantes» esperados. «A veces una sola jornada no basta», comenta Sancho. «Se mueven entre distintos pozones y hay que dar con el lugar exacto».
La recompensa llega con persistencia
La perseverancia, sin embargo, suele tener su premio. En una segunda expedición, dedicada a explorar pozones alternativos más alejados, la marea creciente y condiciones más favorables permitieron la captura de los ejemplares buscados. Hacia el atardecer, los patíes de mayor porte, con pesos estimados entre 15 y 20 kilogramos, ofrecieron combates que extendieron por más de diez minutos, poniendo a prueba la habilidad de los pescadores.
Los guías recalcan que, si bien el pico de la temporada se concentra en estos meses, la pesca del patí gigante es posible durante todo el año. Los factores determinantes son la localización de los sectores profundos, la carnada adecuada y, sobre todo, una gran dosis de paciencia y observación para interpretar el movimiento del río y de sus habitantes.
