El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha un nuevo esquema de control y ordenamiento territorial en la Villa 31. La iniciativa incluye la modificación de accesos vehiculares, restricciones al ingreso de materiales para la construcción y un refuerzo de la vigilancia policial en puntos estratégicos del barrio.
Un plan con múltiples frentes
El plan es coordinado por la Jefatura de Gabinete porteña junto a las áreas de Seguridad, Espacio Público, Desarrollo Humano y Hábitat, y la Secretaría Legal y Técnica. Entre las acciones concretas se encuentran la fiscalización de obras, la clausura de corralones de materiales que operan de manera informal y el desalojo de espacios ocupados sin autorización.
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, fue contundente al anunciar las medidas: «Acá no hay zonas liberadas. No hay excepciones. Se terminó el ingreso de material para seguir agrandando esto. La ley y el orden rigen en cada metro cuadrado de la Ciudad», afirmó.
Cambios en la circulación y controles
Desde la semana pasada, varios de los ingresos al barrio fueron modificados. Cinco accesos vehiculares se transformaron en calles peatonales, mientras que otros tres cuentan ahora con puestos de vigilancia permanente de la Policía de la Ciudad. A estos se suman retenes móviles y operativos rotativos en sectores clave como las inmediaciones de la terminal de Retiro y el límite con el Barrio Saldías.
Contexto de urbanización inconclusa
El endurecimiento de los controles se produce en un contexto donde el proceso de urbanización formal del barrio, impulsado desde 2016, no logró detener su crecimiento sostenido ni ordenar el desarrollo territorial. La Villa 31 ocupa actualmente unas 72 hectáreas.
El control sobre los materiales de construcción aparece como uno de los ejes centrales de esta nueva etapa. La clausura de corralones informales apunta a limitar la expansión vertical y horizontal del barrio, una práctica extendida en los últimos años mediante la venta de «espacios aéreos» o ampliaciones sin regulación alguna.
Mercado informal y acciones paralelas
En paralelo a las restricciones, el Gobierno porteño viene realizando intervenciones puntuales. En las últimas semanas se desalojaron estructuras montadas sobre veredas, se removieron instalaciones informales y se desarticuló una feria ilegal. También se registraron operativos contra puntos de venta de droga.
Las nuevas medidas introducen un cambio en la estrategia oficial, transitando de un enfoque centrado en la urbanización progresiva hacia otro con mayor énfasis en la regulación y el control territorial inmediato. El impacto de esta transición en la dinámica interna del barrio y en el acceso a la vivienda para sus habitantes es un aspecto que sigue bajo observación.
