El segundo intento del gobierno nacional por licitar la concesión del dragado y balizamiento de la Hidrovía Paraná-Paraguay se desarrolla bajo un manto de escepticismo. Tras la apertura de ofertas, solo dos empresas presentaron sus propuestas para un contrato clave para la salida de las exportaciones argentinas, principalmente agrícolas.
Un proceso con pocos participantes
De acuerdo con la información oficial, las compañías que presentaron ofertas son Jan De Nul, el concesionario anterior, y Dema, ambas de origen belga. Inicialmente se había registrado un tercer interesado, pero se retiró al no cumplir con el depósito de la garantía en el plazo estipulado. Este escenario de participación limitada contrasta con la existencia de más de una decena de firmas especializadas a nivel global con capacidad técnica y financiera para operar en la vía fluvial.
Los puntos críticos del pliego
Analistas del sector marítimo y portuario atribuyen la baja concurrencia al diseño del pliego de bases y condiciones. Uno de los aspectos más cuestionados es el establecimiento de una banda tarifaria, con un piso y un techo predefinidos para el peaje, en lugar de permitir una oferta abierta. La adjudicación, además, no se definiría únicamente por el menor precio, sino por una combinación de este factor con una calificación técnica.
«Cuando se fija una tarifa mínima, se elimina un elemento central de la competencia: la posibilidad de que las empresas ofrezcan el mejor precio posible. Si la lógica indica que la tarifa podría ser menor, ese dato debería surgir de la puja entre los oferentes», explicó una fuente del sector consultada por este medio.
Ventajas para el operador histórico
Otro de los señalamientos apunta a que los parámetros de evaluación técnica incluidos en el pliego otorgarían una ventaja difícil de superar para la empresa que ya conoce en detalle la operación de la hidrovía, lo que habría desalentado a potenciales competidores. Varias empresas habrían evaluado participar, pero decidieron abstenerse ante los costos de preparar una oferta compleja y las percepciones de un proceso sesgado.
Impacto en la economía regional
La definición de esta concesión tiene una importancia estratégica para Tucumán y el noroeste argentino. La Hidrovía es la principal vía de salida al mundo para granos, harinas y aceites producidos en la región. Un peaje más elevado se traslada directamente a los fletes fluviales y, en última instancia, reduce el ingreso neto de los productores, ya que la Argentina es «price taker» en los mercados internacionales de commodities.
Desde la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, el organismo a cargo del proceso, se defendió la decisión de establecer una banda tarifaria. Argumentaron que la medida busca evitar «propuestas temerarias» y que contó con el aval de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), que asesoró en el diseño. Críticos de esta postura sostienen que las garantías financieras exigidas son el mecanismo idóneo para disuadir ofertas irrealistas.
Un futuro incierto
Con solo dos oferentes y múltiples cuestionamientos de fondo, el proceso avanza hacia una posible adjudicación que, según observadores, podría generar impugnaciones legales. Algunos expertos sugieren que, para garantizar transparencia y competencia, lo más aconsejable sería anular la licitación y elaborar un nuevo pliego, dividiendo incluso la concesión en tramos o acortando su plazo, dada la naturaleza del servicio. Mientras tanto, el país espera una resolución que defina por décadas el costo de sacar sus productos por el río Paraná.
