jueves, 15 enero, 2026
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Córdoba: un adolescente está con el 60% del cuerpo quemado después de que le explotó su celular

Benjamín, de 16 años, permanece internado en grave estado en Córdoba luego de sufrir quemaduras severas tras la explosión de su teléfono celular mientras lo cargaba en el patio de su vivienda. El episodio ocurrió a comienzos de enero y dejó al adolescente con lesiones en el 60% de su cuerpo, obligándolo a iniciar un largo y complejo proceso de recuperación.

El hecho se produjo cuando el chico realizaba tareas domésticas y conectó su celular a una toma eléctrica ubicada sobre una mesa de trabajo. Por causas que aún no fueron esclarecidas, la batería del dispositivo estalló y generó una chispa que alcanzó un bidón con Thinner -un líquido inflamable- que se encontraba en el lugar. El fuego se propagó rápidamente y lo dejó atrapado entre paredes, sin posibilidad inmediata de escape.

Según relató su familia, Benjamín tomó una decisión clave para sobrevivir: atravesó las llamas conteniendo la respiración y cubriéndose el rostro para llegar al interior de la casa y pedir ayuda. Aun así, parte del combustible le cayó sobre su brazo derecho, la zona más comprometida.

Tras ser asistido, el chico fue trasladado de urgencia al Instituto del Quemado de Córdoba, donde inicialmente se estimó que tenía el 40% del cuerpo afectado, aunque luego se confirmó que las quemaduras alcanzaban el 60%.

Eugenia Bazán, madre de Benjamín, relató que su hijo continúa internado con lesiones de considerable profundidad. Según explicó, hasta el momento no presenta complicaciones respiratorias y respira por sus propios medios, a pesar de la gravedad del cuadro general.

El chico se encuentra internado, aunque fuera de peligro.

Bazán recordó que Benjamín limpiaba el patio de la vivienda, en el marco de trabajos de arreglo en la casa, cuando ella escuchó un fuerte ruido generado por la explosión del celular. La mujer detalló que el teléfono, un modelo gamer Nubia Neo 2 5G con sistema de refrigeración especial, había sido comprado hacía apenas siete meses.

A su vez, la madre de Benjamín transmitió un pedido de su hijo: que su experiencia sirva como advertencia para que otros usuarios extremen los cuidados sobre dónde y cómo cargan sus celulares, para evitar accidentes similares, especialmente en ambientes donde haya materiales inflamables.

Por su parte, el adolescente fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas para retirar tejido dañado y prevenir infecciones, procedimientos que permitieron dimensionar la profundidad de las heridas. Actualmente se encuentra consciente, sin compromiso respiratorio ni fallas en órganos vitales, y presenta una evolución clínica estable dentro de un cuadro de extrema gravedad. Los médicos estiman que la internación se prolongará al menos tres meses y que la recuperación total podría demandar más tiempo.

El caso generó conmoción en su entorno escolar, deportivo y barrial. Compañeros, docentes y vecinos organizaron una red solidaria para ayudar a la familia a afrontar los daños materiales provocados por el incendio y acompañar el proceso de rehabilitación. Desde el colegio técnico al que asiste, garantizaron la continuidad educativa y apoyo psicológico para el estudiante y su familia.

¿Porqué estallan las baterías de los celulares?

Arnaldo Visintin, doctor en Ciencias Químicas, especialista en baterías de litio e investigador del Conicet, explicó a Clarín que este tipo de baterías funcionan a partir de un proceso electroquímico entre dos polos: un cátodo y un ánodo, capaces de almacenar y liberar energía. En los dispositivos de uso masivo, el cátodo suele estar compuesto por combinaciones de cobalto, níquel y litio, mientras que el ánodo es mayormente de materiales carbonosos.

La circulación de electrones entre ambos permite el funcionamiento del equipo, pero cuando la diferencia de potencial supera ciertos límites —alrededor de los 5,2 voltios— el solvente interno puede descomponerse, provocar el hinchamiento de la celda y, en casos extremos, generar una explosión. Por eso, según el especialista, el desafío tecnológico es desarrollar materiales que entreguen alta energía sin alcanzar esos niveles críticos de tensión.

El especialista detalló que las baterías tiene dos componentes clave: uno químico, encargado de almacenar la energía; y otro electrónico, que regula su funcionamiento. Para evitar incidentes, cada celda cuenta con un sistema de gestión conocido como BMS (Battery Management System), que monitorea la diferencia de potencial y corta la corriente si detecta valores peligrosos. Mientras ese sistema opera correctamente, la posibilidad de una explosión es baja; sin embargo, una falla del BMS puede permitir que el voltaje alcance niveles críticos y provoque la descomposición del solvente interno.

Visintin señaló también que a nivel global se busca reducir el uso de cobalto —material de alto potencial energético pero considerado cancerígeno— y reemplazarlo por compuestos de fosfato, hierro y litio, una tecnología que se encuentra en desarrollo en la Argentina, particularmente en la Universidad Nacional de La Plata.

Y como medida preventiva recomendó no cargar el celular cerca de la cama, para minimizar riesgos ante eventuales fallas.

AA

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