La intendenta de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, terminó de enviar en los últimos días una señal política que dentro del oficialismo tucumano ya interpretan como una definición estratégica de fondo: no romper con el gobernador Osvaldo Jaldo, sostener el alineamiento institucional y preservar el esquema político compartido con el vicegobernador Miguel Acevedo de cara al armado electoral de 2027.
La frase que circuló en distintos despachos oficiales y sectores del peronismo fue directa y sin margen para dobles interpretaciones: “Yo no me voy a pelear con el gobernador”. La expresión apareció en medio de semanas atravesadas por rumores de tensión, movimientos internos, cuestionamientos políticos y versiones sobre diferencias crecientes entre la Municipalidad capitalina y la Casa de Gobierno.
La situación había comenzado a escalar luego de distintas señales cruzadas dentro del oficialismo y del fuerte ruido político generado tras denuncias públicas vinculadas a contrataciones de cooperativas en el municipio capitalino. Ese escenario alimentó especulaciones sobre un eventual endurecimiento de la relación entre la gestión municipal y el Poder Ejecutivo provincial.
Sin embargo, los movimientos posteriores terminaron mostrando otra dirección. Uno de los primeros datos políticos relevantes fue la frustrada reunión que inicialmente iba a realizarse en la Municipalidad de San Miguel de Tucumán entre Chahla, Jaldo y Acevedo. El encuentro había sido interpretado como una foto destinada a exhibir cohesión interna en momentos donde crecían las versiones de diferencias dentro del oficialismo.
La reunión finalmente no se concretó debido a la ausencia del gobernador, situación que volvió inconveniente una cumbre pensada precisamente para mostrar a los tres principales socios institucionales de la provincia en una misma mesa. En el oficialismo incluso consideraban que una foto únicamente entre Chahla y Acevedo podía generar todavía más especulaciones políticas.
Pese a ello, pocos días después apareció otro gesto considerado clave dentro del peronismo tucumano: Jaldo y Chahla compartieron un encuentro en Casa de Gobierno en pleno momento de tensión política. La reunión coincidió con el clima generado tras la ofensiva política vinculada a las denuncias impulsadas contra la gestión capitalina y fue interpretada como una señal concreta de recomposición y coordinación institucional.
En paralelo comenzaron a producirse movimientos internos dentro de la Municipalidad que en distintos sectores oficialistas fueron leídos como parte de una decisión política de la intendenta de evitar una escalada de confrontación con el gobernador. El episodio más visible fue la salida de Alejandro Sangenis de la estructura municipal. El entonces subsecretario de Gobierno, identificado políticamente con el diputado nacional Carlos Cisneros, había cuestionado públicamente al ministro del Interior, Darío Monteros, uno de los dirigentes de mayor cercanía política con Jaldo.
La decisión de desplazar a Sangenis fue interpretada dentro del oficialismo como una señal contundente de disciplinamiento interno y de alineamiento político hacia la Casa de Gobierno. En distintos sectores del peronismo tucumano consideran que Chahla buscó cortar rápidamente cualquier foco de tensión que pudiera escalar hacia una confrontación abierta con el jaldismo.
En la Casa de Gobierno y también dentro del PJ capitalino consideran que Chahla optó por ordenar la situación interna antes que profundizar cualquier escenario de disputa pública con el gobernador. En ese contexto, distintos dirigentes oficialistas consideran que la relación política entre Jaldo, Acevedo y Chahla pasó a transformarse en una pieza central del armado hacia 2027.
La intención ahora es profundizar las actividades conjuntas entre Provincia, Legislatura y Municipalidad para volver a instalar una imagen de unidad política y coordinación institucional. De hecho, ya comenzaron a trabajar en nuevas actividades compartidas vinculadas a obras públicas y gestión en la Capital. En el oficialismo sostienen que la estrategia apunta a mostrar funcionamiento coordinado entre los distintos niveles del Estado en medio de un escenario económico y social complejo.
Mientras tanto, el gobierno provincial también aceleró el fortalecimiento territorial del esquema político oficialista. Esta semana Jaldo y Acevedo encabezaron en El Cadillal un encuentro con los 93 comisionados comunales y subdelegados rurales de Tucumán. Formalmente el encuentro estuvo centrado en temas de gestión, recursos y obras públicas. Según reconstruyeron dirigentes que participaron de la reunión, buena parte de la conversación estuvo enfocada en cómo responder tanto en el territorio como en redes sociales.
Dentro del oficialismo sostienen que la prioridad actual pasa por sostener gobernabilidad, coordinación institucional y volumen político conjunto frente a un escenario nacional cada vez más fragmentado. La propia relación entre el gobierno tucumano y la administración nacional de Javier Milei aparece atravesada por esa lógica. En los últimos días, el oficialismo provincial volvió a quedar en el centro de la escena luego de que los diputados nacionales del bloque Independencia aportaran quorum en la Cámara de Diputados para habilitar una sesión clave impulsada por el oficialismo nacional.
La decisión generó nuevas críticas desde sectores opositores al jaldismo, que cuestionan el posicionamiento dialoguista de Tucumán frente a la Casa Rosada. Sin embargo, en el entorno del gobernador sostienen que la estrategia apunta a sostener capacidad de negociación para obtener beneficios concretos para la provincia, especialmente en materia energética y de financiamiento. En paralelo, también quedó expuesta nuevamente la compleja situación interna de los libertarios tucumanos. Las declaraciones de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, elogiando la política de seguridad implementada por Jaldo volvieron a incomodar a referentes provinciales de La Libertad Avanza, que durante meses construyeron un discurso fuertemente crítico hacia la gestión tucumana.
En ese escenario, el oficialismo provincial busca consolidar una estructura política amplia y ordenada, con eje en la coordinación entre Jaldo, Acevedo y Chahla. Por ahora, todos los movimientos políticos recientes parecen apuntar hacia esa dirección.
