Cada 11 de abril se conmemora esta fecha para visibilizar una condición que afecta a millones de personas en el mundo y a miles en Argentina, con el objetivo de promover el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado.
El 11 de abril se conmemora el Día Mundial del Parkinson, una fecha establecida en 1997 por Parkinson’s Europe con apoyo de la Organización Mundial de la Salud. La jornada coincide con el nacimiento del neurólogo británico James Parkinson, quien describió la enfermedad en 1817.
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa del Sistema Nervioso Central y es la segunda más común de este tipo, después del Alzheimer. A nivel mundial, más de 10 millones de personas viven con esta condición. En Argentina, se estima que afecta a unas 90.000 personas, con una tendencia creciente asociada al envejecimiento poblacional. Los hombres tienen 1,5 veces más riesgo que las mujeres de desarrollarla, y solo el 4% de los pacientes son diagnosticados antes de los 50 años.
«La enfermedad de Parkinson suele comenzar de manera silenciosa. A veces los primeros signos son tan sutiles que pasan desapercibidos: una disminución en la expresión facial, un temblor fino en las manos, cambios en el tránsito intestinal como la constipación, alteraciones del sueño o variaciones en el estado de ánimo. Estos síntomas tempranos pueden aparecer años antes del diagnóstico», explicó el doctor Luis Alfredo Larcher, referente del Programa provincial para el abordaje integral de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.
«Con el tiempo, los síntomas motores se vuelven más evidentes. El temblor, la rigidez muscular y la bradicinesia (que es la lentitud para iniciar y ejecutar movimientos) son característicos del Parkinson. Su intensidad puede variar desde manifestaciones leves hasta cuadros más avanzados, donde la marcha y el equilibrio se ven significativamente comprometidos», agregó el especialista.
Larcher destacó la importancia de prestar atención a estas señales, ya que un diagnóstico temprano permite iniciar estrategias terapéuticas de manera oportuna, mejorar la calidad de vida y enlentecer la progresión de la enfermedad. «Hoy contamos con múltiples herramientas para acompañar a las personas que viven con Parkinson», enfatizó.
Finalmente, el profesional brindó un mensaje a la comunidad: «Ante cualquier duda, consultar es siempre el mejor camino. La evaluación por un neurólogo clínico especializado permite arribar a un diagnóstico preciso y diseñar un plan de tratamiento adecuado para cada paciente».
