Se cumplen cinco décadas del crimen del dirigente docente tucumano, figura clave en la fundación de CTERA, en el contexto del aniversario del golpe de Estado de 1976.
Este 24 de marzo se conmemoran 50 años del golpe de Estado de 1976 y del asesinato del maestro y dirigente sindical tucumano Isauro Arancibia. Su muerte ocurrió en las primeras horas de la madrugada en la sede de la Asociación de Trabajadores de la Educación Provincial (ATEP), ubicada en calles Congreso y Las Piedras de San Miguel de Tucumán.
Isauro Arancibia fue un incansable luchador por los derechos docentes y uno de los pioneros en la organización de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA). Tuvo un rol protagónico en el Congreso Nacional de Educación realizado en Tucumán en 1970, donde se plantearon reclamos históricos del sector.
En un texto de homenaje, Simón Furlán, secretario general adjunto de la primera Junta Ejecutiva de CTERA, se preguntó: «¿Por qué te mataron, Arancibia?». Y respondió: «Porque amabas entrañablemente tu Patria, tu pueblo, a los maestros, los jóvenes, los niños. Porque te dolía el drama social de la injusticia, la miseria, la explotación y luchabas desde siempre para acabar con esa lacra».
Arancibia sostenía que la educación es un derecho y, por lo tanto, constituye «un deber y una función imprescindible del Estado». Su legado y su lucha por una sociedad más justa y por la defensa de la escuela pública son recordados en esta fecha de reflexión y memoria.
