En los últimos 30 años Pixar ha hecho 30 largometrajes. Hoppers es la trigésima película del estudio de animación que nos enseñó que los juguetes tienen vida propia cuando no los vemos (y hablan), que las emociones que habitan dentro de nuestro ser suelen pelarse para conseguir prevalecer y que los robots pueden ser tan adorables (o más) que los humanos.
De toda esa conjunción podríamos decir que nace Hoppers, con la que no necesariamente vamos a llorar a moco tendido como en el inicio de Up o el final de Coco, pero que tiene emotividad, buenos gags y una idea que se diría muy original… pero ya vimos Avatar.
De hecho, Hoppers se ríe de sí misma y de alguna similitud con la saga de James Cameron.
Atención: hay copias en idioma original
La protagonista es Mabel (voz de Piper Curda: hay copias subtituladas, pocas, pero las hay: búsquenlas en la cartelera), que si de niña demuestra que ama la Naturaleza y al mundo animal -quiere rescatar a todos los animales de su clase de la primaria-, de joven irá mucho más allá.
Mabel es tanto o más decidida que Merida, la protagonista de Valiente, y su amor por la Naturaleza evidentemente lo heredó de su abuela Tanaka, con quien aprendió, sentada sobre una roca que da a un claro, a comprender y contemplar a las criaturas del bosque cercano.
Pasa el tiempo y ya como estudiante universitaria Mabel lucha por lo que cree mejor para los animales, por lo que se enfrenta con el alcalde de su pueblo Beaverton (voz de Jon Hamm), más cuando éste anuncia que va a construir una extensión de la autopista allí, porque los animales parece que abandonaron el lugar. Pero si los animales no están es también por obra del codicioso alcalde que es la contradicción de su nombre (Jerry Generazzo).
La situación «Avatar» en «Hoppers»
Y aquí es donde ingresa la situación Avatar a la historia. Mabel descubre un proyecto secreto de su profesora de biología de la universidad, la Dra. Samantha Fairfax (Kathy Najimy), el programa «Hoppers»: una persona podría introducir su conciencia en un animal robótico, con lo que puede infiltrarse entre ellos sin que estos descubran que no es un par, uno de ellos.
Mabel ve allí una posibilidad para salvar el claro, y no lo duda: se “mete” en el cuerpo de un castor robótico, desactiva el dispositivo de rastreo para que la Dra. Sam no pueda encontrarla y se infiltra en el reino animal.
Lo que sigue no vale la pena contarlo para no quitarle al lector y futuro espectador la posibilidad de descubrir por sí mismo las vueltas y los giros de la trama, que ahí sí es original, con Mabel relacionándose con distintas especies animales que se plantean si no deben combatir a los humanos para recuperar y mantener su hábitat natural.
Y entre ellos, como suele suceder con muchas de las mejores películas de Pixar, hay talentos excepcionales entre quienes prestan sus voces, como la mismísima Meryl Streep (la reina de los insectos).
Hoppers es divertidísima. Es cierto que el acto final es medio un desmadre, y si todo parece salírsele de las manos a Daniel Chong (dirigió la serie animada Escandalosos y pasó por todos los estudios más importantes de animación, antes de debutar con Hoppers en la dirección de largometraje) esperen a que terminen los créditos finales. Háganme caso, no se levanten de sus butacas.
“Hoppers: Operación castor”
Muy buena
Comedia animada. Estados Unidos, 2026. Título original: “Hoppers”. 104’, ATP. De: Daniel Chong. Con las voces de: Piper Curda, Meryl Streep, Jon Hamm. Salas: IMAX, Cinemark Palermo, Abasto y Unicenter, Cinépolis Recoleta, Avellaneda y Pilar, Showcase Belgrano y Quilmes.
