Los intercambios públicos entre el presidente Javier Milei y la cantante Lali Espósito incorporaron un nuevo episodio luego de un comentario difundido por la artista tras la presencia del jefe de Estado en la 60ª edición del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, uno de los eventos culturales más convocantes del calendario argentino.
La intérprete replicó en sus redes sociales una imagen que exhibía el momento en que el mandatario accede al anfiteatro José Hernández, mientras sobre el escenario comenzaba su presentación el músico folclórico Chaqueño Palavecino, figura histórica del festival cordobés.
La reacción de Espósito se produjo en la red social X, donde publicó el mensaje: “Qué sorpresa. Qué alegría ¡Larga vida a los festivales populares!”. La frase, breve y sin aclaraciones adicionales, habilitó distintas lecturas posibles: desde una interpretación literal hasta una connotación irónica, en línea con antecedentes previos de la artista vinculados al actual Presidente, como el recordado “Qué peligroso. Qué triste” que Lali posteó tras las PASO de 2023, cuando Milei se impuso como el candidato más votado.
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En términos de impacto digital, la publicación de Lali acumuló rápidamente enorme repercusión: superó los 5.300 retuits y rozó el millar de respuestas en pocas horas. A ese volumen de interacciones se sumó otro elemento que generó comentarios entre los usuarios: el horario elegido para el posteo, realizado a la 1.56 de la madrugada, dato que también fue señalado en el debate posterior. Además, el mensaje fue difundido pocos días después de que se hiciera público el compromiso de la cantante con el streamer Pedro Rosemblat.
Los cruces entre Milei y artistas críticos del Gobierno
El intercambio más reciente entre Javier Milei y Lali Espósito se inscribe en una secuencia más amplia de tensiones entre el Presidente y referentes del ámbito artístico que manifestaron posturas críticas hacia su figura o su programa de gobierno. Uno de los antecedentes más visibles se produjo cuando el mandatario cuestionó al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, por la contratación de la cantante para un evento oficial.
En aquella oportunidad, el Presidente puso en discusión el destino de fondos provinciales en un contexto de conflicto salarial al afirmar: “Si gasta plata contratando a Lali Espósito y después no le paga a la policía, no es problema nuestro”, una declaración que trasladó el debate al uso de recursos públicos y reactivó el contrapunto entre el jefe de Estado y sectores del ámbito cultural.
Ya en funciones como jefe de Estado, Milei volvió a aludir públicamente a Espósito en entrevistas y exposiciones, a quien calificó como «Ladri Depósito», y cuestionó a artistas que —según su visión— recibieron apoyo estatal durante gestiones anteriores. Esas declaraciones ampliaron el conflicto hacia un plano más general, donde el Presidente incluyó a sectores del mundo cultural dentro de sus críticas al gasto público y a lo que denomina “privilegios” financiados por el Estado.
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En paralelo, otros músicos y actores expresaron posiciones críticas frente a distintas decisiones del Gobierno nacional. Figuras como María Becerra, Dillom, Ricardo Mollo y León Gieco realizaron manifestaciones públicas en defensa de políticas culturales, derechos sociales o instituciones educativas, lo que derivó en respuestas indirectas o menciones del propio Milei en redes sociales y entrevistas periodísticas.
Este escenario consolidó un clima de confrontación discursiva entre el Poder Ejecutivo y una parte del sector artístico, con episodios que se reactivan ante cada intervención pública, publicación en redes sociales o aparición del Presidente en eventos culturales de alto perfil, como el Festival de Jesús María, que volvió a colocar el vínculo entre política y cultura en el centro de la escena pública.
NG
