Los papelones que últimamente marcan las sesiones de la Cámara de Diputados alertaron al oficialismo, y llevaron al presidente del cuerpo legislativo, Martín Menem, a impulsar el debate por la modificación del reglamento con el fin de evitar las jornadas maratónicas y concretar discusiones más ordenadas.
Intercambios interminables, discursos en la madrugada que nadie escucha, bancas vacías y hasta diputados dormidos, un combo que genera malestar en la sociedad y reacciones de parte de la política, que durante años se negó a hacerse cargo de este tipo de cuestiones.
El tema no es nuevo, pero el oficialismo decidió poner manos a la obra y avanzar finalmente con el cambio de reglamento para ahorrar horas de sesión y limitar las interminables cuestiones de privilegio, que no suman al debate parlamentario y generan cruces y polémicas entre los representantes de ambas cámaras.
El uso de las cuestiones de privilegio derivan en extensos discursos políticos y abuso del tiempo, además de fuertes enfrentamientos entre la presidencia de la Cámara y los legisladores.
Pero los últimos escándalos en el Congreso llevaron ahora a Menem a pisar el acelerador y avanzar en una serie de cambios para poner en orden este aspecto.
La discusión se abrió esta tarde en la comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento que conduce Silvia Lospennato (PRO). Sin embargo, fue la primera reunión y solo se planteó el debate para futuros encuentros.
La oposición dura —encabezada por el kirchnerismo— se opuso a este cambio con el argumento de que no es el momento de plantear esta cuestión y aprovecharon para quejarse por la falta de sesiones ordinarias del cuerpo.
Con todo, acordaron seguir profundizando en el análisis de estos cambios de reglamento.
La herramienta que genera más cruces y que hace extender los debates son las cuestiones de privilegio. Se trata de un mecanismo utilizado sobre todo por quien le toque ser oposición y que sirven para denunciar una afectación en sus fueros o su decoro, pero terminan siendo usadas con otro fin.
Muchos legisladores utilizan este recurso para abordar temas ajenos al Congreso, como problemáticas locales de sus distritos. El resultado: sesiones prolongadas y, en ocasiones, superando el tiempo dedicado al tratamiento de leyes
En el oficialismo, sostienen que un cambio en el reglamento podría otorgar a la presidencia de la Cámara un mayor control sobre el desarrollo de las sesiones que este comienzo de año mostró que se están volviendo cada vez más confrontativas, tanto entre los bloques como adentro de cada uno de ellos.
Diputados: 5 proyectos buscan terminar con las sesiones maratónicas
Los libertarios proponen desplazar las cuestiones de privilegio, que hoy son al principio de la sesión, al final de las mismas, pero la oposición más dura no quiere saber nada con ese cambio porque les quitaría cierto protagonismo en la sesión.
Pero, en definitiva, esta modificación podría terminar con que, como suele suceder, el bloque que se imponga en el debate de la norma o que sepa que va a ser el blanco de las cuestiones de privilegio, se retire del recinto y la cámara quede sin quorum y la sesión se termine levantando.
Hay otros dos proyectos para limitar las cuestiones de privilegio que son de la propia Lospennato. Una de las iniciativas propone que el diputado que asuma la representación de un sector político de la Cámara «podrá hacer uso de la palabra para realizar consideraciones respecto a temas de actualidad conforme el número de diputados que represente».
Pero establece un tiempo de acuerdo a la cantidad de miembros que tenga cada espacio: si el bloque posee entre 1 a 3 diputados, podrá utilizar hasta 5 minutos; si posee entre 4 a 10, podrá utilizar hasta 10 minutos; si posee entre 10 y 20, podrá utilizar hasta 15 minutos; y si el bloque posee más de 20 diputados, podrá utilizar hasta 20 minutos.
Además, el proyecto busca que también los homenajes se traten en el final de la sesión.
La otra iniciativa de la referente del PRO plantea que las sesiones deben ser convocadas entre las 11 y 14 para evitar que se extienda hasta la madrugada. Actualmente, según el artículo 174, las sesiones no tienen una «duración determinada», pero Lospennato propone que la sesión tenga «una duración máxima de 9 horas y su desarrollo no podrá exceder el horario de las 20 horas».
El proyecto de Lospennato agrega que «en el supuesto de haber quedado pendiente de tratamiento parte del orden del día, la sesión pasará a cuarto intermedio y se reanudará al día siguiente a las 11 de la mañana, «sin necesidad de conformar nuevo quorum reglamentario».
Otra de las iniciativas del temario es de Alejandro Bongiovanni, también del PRO, que busca que las cuestiones de privilegio sean solicitadas «luego de concluido el orden del día» de la reunión, y que los homenajes se traten al final del temario, algo que también piden sus pares Lospennato y Martín Maquieyra.
El proyecto de Maquieyra, en tanto, establece un esquema de tiempos de acuerdo a la cantidad de diputados por bloque similar al de Lospennato, para «realizar consideraciones respecto a temas de actualidad».
Otra de las iniciativas que está en carpeta es de la diputada de CC, Victoria Borrego, y propone introducir un artículo al reglamento para que «luego de definido el orden del día los diputados y con la finalidad de evitar posibles conflictos de intereses deberán comunicar a la Cámara los intereses privados que tengan en relación a los proyectos incluidos en la sesión, que será incorporado al Diario de Sesiones».
El oficialismo espera mayor respaldo para avanzar
Si bien la discusión se dio en una reunión informativa, que no requiere ni quorum y en la que se avanzará en concreto con ninguna iniciativa, los libertarios aspiran a avanzar en el debate con otras reuniones con invitados y autoridades parlamentarias, con experiencia en cuestiones reglamentarias, para convencer al resto de la oposición que respalde los cambios.
Como cuenta solo con el aval del PRO por ahora, el oficialismo aspira a continuar con este debate, ya que debe reunir mayores consensos si pretende que el tema se concrete finalmente.
El respaldo del PRO es clave y entusiasma al oficialismo con lograr, al menos, los acuerdos necesarios que permitan dejar para el final de la sesión los homenajes para que se traten una vez que se hayan votado las leyes y mandar también al término de los debates las cuestiones de privilegio, al concluir los debates.