MENDOZA.- La causa por abuso sexual contra los dos rugbiers franceses en Mendoza ingresó en un terreno complejo para la denunciante. Es que la Justicia provincial sigue esperando que surjan más pruebas para avanzar contra los deportistas imputados, quienes podrían recuperar la libertad en los próximos días, ya que la Fiscalía no ha solicitado la audiencia de prisión preventiva, plazo formal que vence el lunes 12 de agosto.
De hecho, hoy también pueden surgir novedades, dado que por primera vez prestan declaración los jugadores acusados, Oscar Jégou y Hugo Auradou, ambos de 21 años, quienes insisten con su inocencia, haciendo hincapié en que se trató de una relación consentida y sin violencia en el hotel después de conocerse en un local bailable la noche del sábado 6 de julio.
En tanto, fuentes de los tribunales mendocinos, con acceso directo al expediente, dieron cuenta a LA NACION de la evaluación del caso que hace por estos días el fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual, Darío Nora, luego de la declaración de la víctima, de 39 años, a mediados de semana, donde ratificó el ataque sexual, quien, en las últimas horas, advirtió que teme por su vida, según informó su abogada, Natacha Romano.
“Más allá de su relato, se están analizando todas las pruebas. Hay dudas de lo que realmente pasó en la habitación del hotel, sobre todo por la aparición de unas grabaciones”, indicó a este diario una importante fuente de la causa con relación a un elemento clave que se incorporó días atrás al expediente: los audios que aportó la amiga de la denunciante, con quien estuvo en el boliche, sobre la conversación que mantuvieron ambas por WhatsApp el día después del supuesto vejamen.
En ese material se registra una frase de la denunciante que inquieta a los investigadores: “No sabés lo lindo que era este francés, el más alto, era terrible el pendejo”. De igual modo, la mujer indicó que eran “un poco fuertes”, por lo que le contó que le quedaron moretones en diferentes zonas del cuerpo. Luego de escuchar ese detalle, la amiga le advirtió que podría haber sido víctima de un abuso sexual, por lo que le sugirió que hablara con su madre y contactaran a un abogado. Vale recordar, de acuerdo con el informe del Cuerpo Médico Forense (CMF) que “no hubo golpes de puño, ni lesiones en el cuello por situación de asfixia”, aunque sí marcas en los pechos y en las piernas.
“Difícilmente haya alguna resolución en las próximas horas, ya que se espera no solo la declaración de los jóvenes, sino un peritaje psicológico; sin esa prueba no se avanzará. La realidad nos indica que la querella no ha podido demostrar el hecho; en tanto, consideramos que el proceso está siendo correcto”, sostuvieron desde tribunales.
Por su parte, Romano aseguró que el testimonio de su cliente ha sido “contundente y sin fisuras”, al tiempo que se mostró preocupada por el estado de salud mental y de la integridad de su defendida, cuestionando incluso al defensor de los jugadores, el reconocido abogado Rafael Cúneo Libarona, por ser hermano del ministro de Justicia de la Nación, Mariano Cúneo Libarona.
“Esperemos que en la declaración respondan todas las preguntas. Además, en cuanto al pedido de la defensa de que [la denunciante] entregue su teléfono, no corresponde; ella es la víctima, no está siendo investigada y está protegida por la ley. En el aparato tiene información de sus hijos menores y teme por su vida, sabiendo que el abogado es hermano del ministro. Ella está devastada, con ataques de pánico y dice que tiene el celular intervenido”, indicó Romano.
Racconto del caso
Los deportistas fueron detenidos el lunes 8 de julio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), horas después de ser denunciados por abuso sexual en esta ciudad, donde el sábado 6 de julio la selección francesa se enfrentó a Los Pumas. El hecho expuesto por la mujer habría ocurrido la madrugada del domingo 7 en una habitación del hotel Diplomatic, el céntrico establecimiento de cinco estrellas donde se alojaba la selección gala, tras haberse conocido en Wabi, un popular boliche de Carrodilla, Luján de Cuyo.
Durante la tarde de aquel domingo, la mujer radicó la denuncia, donde expuso que había llegado a la discoteca con amigas y conoció a Jégou, con quien luego se dirigió al hotel a bordo de un auto contratado a través de la aplicación Cabify. Aseguró que allí fue sometida sexualmente por el rugbier francés y, luego, por su compañero de cuarto, Auradou, además de haber recibido una paliza.
A la espera de su futuro procesal, los jóvenes, quienes gozan del beneficio de prisión domiciliaria, se encuentran imputados por abuso sexual con acceso carnal agravado por la participación de dos personas, delito que prevé penas que van de los ocho a los 20 años de prisión.