lunes, 22 julio, 2024
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Antibacteriano y antiestrés: todos los beneficios de comer queso azul

El queso es uno de los alimentos que más se codician dentro de la gastronomía, en particular por su sabor. A pesar de ser un lácteo que concentra grasas saturadas, también puede ser una buena fuente de diferentes nutrientes necesarios para el organismo. Entre ellos se destaca el queso azul, que tiene este nombre porque su pasta está compuesta del cultivo de moho Penicillium.

Este tipo de queso proviene de la fermentación del hongo con la leche. Al entrar en contacto las bacterias con los derivados de este lácteo, se consigue un fuerte aroma y sabor característico que lo define. A diferencia de la variedad Roquefort, que solo se puede mezclar con leche de vaca, con este se pueden cambiar por otras procedencias, como cabra y oveja.

El queso azul es fuente de vitaminas y minerales necesarios para el funcionamiento del organismo(Fuente: Pexels)

Esta opción de queso se convirtió en un aliado para el organismo gracias a los nutrientes que puede aportar. Según explicó el sitio de divulgación de información alimenticia MasScience, fortalecerá tu sistema inmune, prevendrá el envejecimiento y te ayudará a estabilizar el funcionamiento digestivo.

El queso azul es rico en vitaminas A, D y E, al igual que vitaminas del grupo B, como la B5, tan importante para combatir el estrés, evitar el desarrollo de migrañas y para intervenir en la síntesis de anticuerpos. Incluso, aportará a la disminución de colesterol mal en sangre.

Este tipo de queso aporta a nuestro cuerpo diferentes minerales como: sodio, fósforo, hierro, potasio, yodo, zinc y calcio. Con ello, se regularán los niveles de líquidos en el organismo y la hidratación adecuada. Además, facilitará la asimilación y el almacenamiento de la insulina y contribuirá a la metabolización de la proteína.

Al igual que el queso Roquefort, el queso azul es rico en ácidos grasos, siendo principales el ácido linoleico, el oleico, y el palmítico. El primero es precursor de las metilcetonas -pentanona, heptanona y nonanona- que son responsables del sabor y el aroma que lo definen. Dentro de los compuestos del moho Penicillium, se halla la enzima β que oxida parcialmente los ácidos grasos libres.

Según diferentes estudios, se halló que el moho Penicillium podría prevenir algunos tipos de cáncer y el desarrollo de algunos tumores. Este componente produce andrastina A, B, C y D, que actúan como inhibidores de farnesiltransferasa y la geranilgeranil transferasa, que se asocian al crecimiento y funcionamiento de las células malignas.

El queso azul, al igual que otros quesos, tienen un poder vasodilatador, lo que impide la tensión arterial. Esto se debe a la presencia de péptidos inhibidores de ACE -enzima convertidora de angiotensina-.

El consumo de este tipo de queso podría ser un buen aliado para evitar que se formen en tu organismo microbios. El moho Penicillium produce el ácido micofenólico antibacteriano, antifungicida y antiviral.

Uno de los beneficios más relevantes del queso azul, al igual que otras tantas variedades, es el aporte de calcio al sistema óseo. Gracias a la abundante existencia de vitamina D, se permite una mayor y mejor absorción de este mineral en condiciones óptimas. En sumatoria con las proteínas que este posee, es un combo ideal para mantener tus huesos y tejidos fuertes.

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