domingo, 26 mayo, 2024
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Construyen el telescopio más grande del mundo para buscar planetas habitables

Lo está construyendo la autoridad espacial europea, en el desierto de Atacama, en Chile.

EN CONTRUCCION. Cuando esté listo, el telescopio de Atacama buscará planetas habitables.

A principios de enero de 1610, Galileo Galilei hizo historia cuando terminó de mejorar una versión del telescopio.

Con el nuevo aparato pudo ver manchas en el Sol, superficies de distintas alturas en la Luna, los cuatro satélites mayores de Júpiter y hasta las fases de Venus. Así revolucionó la Astronomía.

Hoy, a más de 400 años de esa hazaña, en lo alto de un cerro chileno, bajo un cielo limpio y estrellado como pocos, el Observatorio Europeo Austral (ESO según su sigla en inglés) está construyendo el telescopio óptico infrarrojo más grande del mundo.

Con un espejo de 39 metros de diámetro, podría lograr el mismo efecto: cambiar todo.

El ELT (Extremely Large Telescope/Telescopio extremadamente grande), cuando esté en funciones, ayudará a que los astrónomos vean lo que nunca vieron y encuentren respuestas a preguntas que la humanidad arrastra desde el comienzo de los tiempos.

Luis Chavarría, astrónomo y representante de ESO (una organización intergubernamental que reúne esfuerzos de 16 países) en Chile, le cuenta a Viva detalles de su asombroso emplazamiento.

“La construcción de esta infraestructura demora casi una década y no ha sido fácil debido a factores como la pandemia. Pese a todo, ya sobrepasamos el 50 por ciento de lo planificado. Este hito nos llena de energía porque ahora podemos ver el impresionante diseño de su domo. Además, los primeros segmentos del espejo principal ya están llegando a su destino. Todo nuestro equipo está trabajando al 100 por ciento para cumplir con los plazos y lograr nuestra meta. Confiamos en que, a fines de esta década, el ELT verá su primera luz”, comenta el experto.

Chavarría destaca el esfuerzo de hacer realidad un proyecto a 3.046 metros de altura, en la cima del cerro Armazones, y levantar una mole cuya cúpula tendrá 6.100 toneladas de peso:

“Lo que más me sorprende es que, hoy en día, podemos lograr la precisión necesaria para construir esta maquinaria. Podemos llevar al límite la ingeniería y la capacidad de innovación tecnológica de las empresas e instituciones que participan en su diseño y construcción”, enumera.

Semejante esfuerzo, ¿ayudará a saber, por ejemplo, qué exoplanetas (los que están fuera de nuestro Sistema Solar y orbitan alrededor de otras estrellas) son más amigables para albergar vida?

“Sí, el ELT afrontará los principales desafíos científicos de nuestra era en Astronomía. Esperamos descubrimientos inéditos en ese campo. Podremos investigar las ‘zonas habitables’ (donde podría existir vida) y encontrar planetas similares a la Tierra. Es increíble vivir en persona la parte inicial del proceso de búsqueda de los primeros planetas habitables”, señala.

El telescopio, además, podrá realizar arqueología estelar en galaxias cercanas y contribuirá notablemente a la Cosmología.

“Queremos medir las propiedades de las primeras estrellas y galaxias, y el análisis de la naturaleza de la materia y energía oscuras. Por supuesto, también está el factor de lo desconocido. Nos estamos preparando para encontrar lo inesperado: nuevas e impresionantes preguntas que surgirán a partir de los datos colectados con el ELT. Creemos que este telescopio puede revolucionar nuestra percepción del Universo, tal como lo hizo Galileo hace 400 años”, asegura Chavarría.

El telescopio gigante promete una nueva era en la observación y comprensión astronómica. Estas son sus principales características:

1. Mega espejo.

Su espejo, de 39 metros de diámetro, mide casi la mitad del largo de una cancha de fútbol. Ideal para observar el horizonte visible y también lo que se conoce como el infrarrojo cercano. Es decir, cubrirá un amplio espectro.

Su tamaño permitirá tomar imágenes de exoplanetas rocosos y caracterizar sus atmósferas.

También podrá medir, directamente, la aceleración de la expansión del Universo. Contará, además, con más de 5.000 actuadores (piezas clave en los telescopios) que podrán cambiar la forma de sus espejos mil veces por segundo.

2. Alto en el cielo

El Consejo del Observatorio Europeo Austral (ESO) eligió el Cerro Armazones como el sitio para la instalación. No es casual. Armazones está en el desierto de Atacama chileno, tiene más de 3.000 metros de altura y se encuentra a unos 20 kilómetros del Cerro Paranal, sede del Very Large Telescope (VLT), otro sitio excepcional para la Astronomía. El lugar es el indicado, no solo por su naturaleza, sino porque allí también se garantiza la protección continua contra la contaminación lumínica y las actividades mineras.

3. Larga vida.

Se prevé que el ELT se utilizará durante al menos 30 años. Esa es la vida útil típica para una instalación de estas dimensiones e implica, como en el caso del VLT, un mantenimiento regular y un programa de desarrollo sostenido de nuevos instrumentos.

Como antecedente, se sabe que el Observatorio La Silla, también de ESO, cumplió 50 años en 2019 y todavía está funcionando con buenos resultados.

4. Mayor captación.

El tamaño de un telescopio es importante por dos razones: una es la cantidad de luz que puede captar y la otra es el nivel de detalle que puede ver. El ELT captará 15 veces más luz que los telescopios ópticos más grandes que funcionan hoy. También permitirá ver imágenes 15 veces más nítidas que las del Telescopio Espacial Hubble.

5. Contra los temblores.

La cuantificación del riesgo sísmico en el cerro chileno fue analizada arduamente para decidir la instalación del ELT. Se encargaron dos estudios revisados por tres equipos independientes de expertos.

Además de esas investigaciones, cuatro contratistas desarrollaron opciones para aislar sísmicamente al telescopio y su cúpula.

6. Una buena atmósfera.

El ELT podrá abordar los mayores enigmas científicos de nuestro tiempo gracias a un instrumental que le permitirá recopilar más luz que la suma de todos los telescopios grandes que existen hoy en la Tierra.

Ese colosal poderío es clave para el análisis de las atmósferas de los exoplanetas que logre identificar.

Cuando los encuentre, hará un seguimiento para descifrar su composición. Además, mediante equipos como Harmoni, Metis y Andes, estudiará agujeros negros, galaxias, materia oscura y estrellas.

7. Más allá del horizonte.

El telescopio llevará adelante un programa científico de exploración de la formación y evolución de galaxias en el Universo distante. Permitirá mirar más allá de los horizontes actuales y descubrir procesos físicos que las forman y transforman a lo largo del tiempo.

De ese modo, se tendrá acceso a información detallada sobre masas estelares, edades, composición, tasas de formación y estados dinámicos, datos que hoy sólo están disponibles para galaxias cercanas.

Además, develará las primeras etapas cruciales de la formación de las galaxias, justo al final de la “Edad Oscura”, después del Big Bang.

8. Lluvia de dólares.

Para construir el telescopio, ESO aprobó un presupuesto de 1.500 millones de dólares. “Queremos lograr que sea el más poderoso del mundo”, dice en uno de sus fundamentos. Así, tomó la delantera en la construcción de estos mega proyectos y le ganó a los Estados Unidos.

En esos miles de millones de dólares también se contempla la instalación de una planta de paneles solares que producirá energía durante el día para enfriar el telescopio en la cúpula cerrada. Algo vital para mantenerlo en condiciones.

9. Sobrevivir en el desierto.

Su cúpula gigante, con la que alcanzará los 80 metros de alto, albergará al telescopio y su estructura interior. Será clave para protegerlos del ambiente extremo del desierto de Atacama.

Su parte superior girará para permitir que el telescopio apunte en cualquier dirección a través de una gran ranura de observación. Su cubierta tendrá un revestimiento de aluminio con aislamiento térmico.

10. Hallazgos inesperados.

Muchos de los descubrimientos de telescopios anteriores al ELT fueron imprevistos. El Telescopio Espacial Hubble, por ejemplo, es famoso por sus espectaculares observaciones de “campos profundos” de galaxias, como el Campo Profundo del Hubble.

Pero observar una pequeña porción de cielo y descubrir unos 3.000 objetos, en su mayoría galaxias jóvenes y distantes, no era uno de los objetivos iniciales del proyecto. Fue una sorpresa.

El Observatorio La Silla, conocido, entre otros atributos, por los revolucionarios descubrimientos de exoplanetas, se puso en servicio por primera vez en 1977, en una época en la que los exoplanetas eran totalmente desconocidos. Y sorprendió porque pudo encontrarlos.

“Espero que con el ELT logremos comprender cuál es nuestro lugar en el Universo en términos concretos, y tal vez responder si estamos solos o no”, dijo Amina Helmi, miembro del Consejo de ESO y profesora titular del Instituto Astronómico Kapteyn, en Países Bajos.

Se espera mucho del ELT. La esperanza también es gigante. /Clarín

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