viernes, 12 julio, 2024
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Las idas y vueltas del Gobierno frente a la guerra entre Israel y Hamas se coló en la campaña de Sergio Massa

El comunicado que elaboró el canciller Santiago Cafiero que condenó el ataque israelí a un campamento palestino en la Franja de Gaza se coló de lleno en la campaña electoral. Fue duramente criticado por los opositores y obligó al propio Sergio Massa a desmarcarse del mismo. Lo hizo re posteando un mensaje del senador Pablo Yedlin que apunta directo contra el terrorismo de Hamas, y con una serie de llamados internos que intentaron reflejar la misma posición contraria a la de Alberto Fernández cuando presentó una denuncia penal contra Javier Milei que Massa no compartía.

El canciller Cafiero había sido el primer funcionario argentino que condenó como “ataques terroristas” la barbárica incursión de Hamas del 7 de octubre pasado que se cobró la vida de 1.400 Israelíes y extranjeros en un solo día. Fue incluso uno de los primeros en la región. Luego se puso al frente de la repatriación de argentinos que quisieran volver de Israel. Y más aun, el comunicado de la polémica, concede por primera vez que Israel tiene el derecho de defensa, algo que el kirchnerismo nunca sostuvo. Entonces, ¿por qué genero tanto repudio su comunicado?

Por un lado la guerra en Oriente Medio ha despertado una ola de antisemitismo inmenso en Europa y posiciones enfrentadas que demuestran que hoy no hay lugar para claroscuros sino definiciones tajantes: repudio y combate al terrorismo.

Golpeados por las críticas, y también solos por la postura distante que sobre ellos tomó el ministro y candidato Sergio Massa, en el ministerio de relaciones señalaban este jueves: “Se evaluaron los acontecimientos conocidos en el campo de refugiados y la tradicional posición de la Argentina de defender el derecho internacional humanitario. Es una posición que tiene la inmensa mayoría de países, desde Estados Unidos, pasando por Canadá, España, etc”.

Pero esa posición no cae bien aquí. Los israelíes y miembros de la colectividad judía en Argentina reclaman incluso dejar de lado ahora las criticas y responsabilidades que le caben al polémico primer ministro Benjamin Netanhayu por cómo el hasta ahora super poderoso Israel pudo ser sorprendido en un ataque como el del 7 de octubre pasado. En Gaza se estiman unos 8.000 muertos por la incursión aérea y terrestre de Israel, al menos 3.000 serian niños. La guerra es atroz.

Pero en la colectividad remarcan, una y otra vez, como lo hizo el propio embajador Eyal Sela, que esto “no es una guerra contra los palestinos. Es una guerra contra Hamas”.

El grupo entró en el territorio matando y cazando civiles por doquier. Tomando rehenes, violando mujeres, niños y ancianos. Toda población civil. Es decir el atacante fue Hamas, no fue Israel. Explican una y otra vez en la dirigencia judía a quienes duda sobre cómo explicar la situación actual.

El problema con la polémica en la campaña tiene que ver con la errática posición del gobierno en varios asuntos de política exterior. En lo que hace a Oriente Medio, vale recordar la posición inicial del gobierno de Alberto Fernandez, que quiso sacar a Hezbollah de la lista de grupos terrorista -incorporada en 2019 por la administración de Macri- y a su ex ministra de seguridad, Sabina Frederic diciendo torpemente que el terrorismo era un asunto de la OTAN.

En cancillería además han convivido la línea de Cafiero, más pro occidental, aunque buscando un medio muy difícil para determinados contextos, por ejemplo en su silencio con las violaciones a los derechos humanos en Cuba, en Venezuela y Nicaragua. No es suficiente condenarlas en Naciones Unidas, y a medias. Argentina convive con el espacio americano, con la OEA, donde su embajador, Carlos Raimundi defiende a los dictadores.

Luego está la linea del vicecanciller Pablo Tettamanti, un diplomático de pluma culta pero siempre más inclinado a las posiciones de Cristina Kirchner, que carga con la mochila de su controvertido acuerdo con Irán para dar una vuelta de página a la causa AMIA. Y en general, desde que llegó Fernández al poder, los comunicados sobre la violencia en Oriente Medio nunca condenaban al terrorismo de Hamas. Y varias veces apuntaron contra Israel, que es el Estado que si bien mantiene efectivamente una ocupación sobre los territorios palestinos que la comunidad internacional condena, es el que recibe los ataques terroristas del grupo fundamentalista que a su vez se niega a reconocer al Estado judío.

Sobre el final del acto con que la DAIA recordó el lunes pasado a los más de 240 rehenes que Hamas tiene en su poder desde el salvaje ataque del grupo fundamentalista que desató una nueva guerra en Oriente Medio -más de veinte son de origen argentino, Jorge Knoblovits, el presidente de la Delegación -que es el brazo político de todas las instituciones judías de la Argentina- caminó unos pasos por la primera fila. Allí se abrazó fuertemente a Sergio Massa y ambos se dijeron algo al oído.

Supo este diario que Massa le reiteró su promesa de que si llega a ser presidente influirá a Hamas entre la lista de grupos que son considerados terroristas por la Argentina. De esta manera, el ministro y candidato fue recibido en el acto y abrazado por los miembros de toda la colectividad que lo vitoreó ese día. Frente a un Milei que prefirió pegar el faltazo para no compartir la foto con su contrincante pese a que se había comprometido con el propio Knoblovits a ir, Massa copó la escena y se quedó como dueño de ese espacio.

El comunicado de la cancilleria rompió esa «armonía» temporal obtenida.

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