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El alcoholismo no es un vicio: es una enfermedad

En la Argentina, el consumo anual per cápita es elevado. Es el país de la región con mayor consumo junto a Uruguay.

27 de octubre 2023, 11:45hs

En los últimos años, aumentó el consumo episódico excesivo de alcohol. (Foto: Adobe Stock)

En los últimos años, aumentó el consumo episódico excesivo de alcohol. (Foto: Adobe Stock)

El alcoholismo es una enfermedad, cuya dependencia a la ingesta de bebidas alcohólicas, genera deterioro en su salud física y mental. Si bien no hay síntomas precisos, sí existen cambios notorios en el comportamiento de la persona en los ámbitos laboral y familiar.

Según explicó la médica psiquiatra Vilma Maria Nasiff (M.P. 48.665/ M.N. 62.003), el grado de aceptación social del consumo de alcohol recreativo, así como el estímulo para su consumo como “agente de socialización” a través de la propaganda en medios masivos de difusión y la aplicación de bajas tasas impositivas a su comercialización “favorecen la amplia disponibilidad del tóxico y por lo tanto la alta incidencia de consumo problemático”.

El consumo de alcohol se convirtió en un importante problema de salud. (Foto: Adobe Stock)

El consumo de alcohol se convirtió en un importante problema de salud. (Foto: Adobe Stock)

Nasiff, que trabaja en el servicio de medicina preventiva del Hospital de Boulogne como perito médica de la lista oficial en distrito judicial de San Isidro, señaló además que muchos enfermos tienen mayor vulnerabilidad psíquica para el desarrollo de la enfermedad. “Esta vulnerabilidad está frecuentemente relacionada con factores biológicos como los genético-hereditarios, pero también con trastornos mentales del tipo ansiedad y depresión”.

Estadísticas del consumo problemático de alcohol

El consumo de alcohol provoca más de 3 millones de muertes anuales y es el principal factor de riesgo de muerte y de discapacidad en personas de entre 15 y 49 años a nivel mundial, además de que es responsable de un elevado porcentaje de muertes violentas como ser accidentes laborales y de tránsito, homicidios y suicidios.

En la Argentina, el consumo anual de alcohol per cápita es de 9,8 litros, lo que se considera elevado. Un 18% de la población mayor de 18 años abusa del alcohol y el 7% son alcohol-dependientes. Podemos decir que la prevalencia de la enfermedad es entonces mayor que la de la diabetes y, por lo tanto, es un problema grave de salud.

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Además, en los últimos años fue en aumento el consumo episódico excesivo, por ejemplo, beber cinco o más tragos en una sola oportunidad, y esta modalidad llega a alcanzar en áreas urbanas al 20% de los jóvenes entre 18 y 24 años.

Tipos de bebedores

La especialista dijo que, en relación al modo de beber, podemos hablar de los siguientes tipos de bebedores:

Bebedores excesivos regulares. Beben de manera regular y continua desarrollando tolerancia al tóxico en etapas tempranas de tal manera que pueden no ser notorios los signos de ebriedad pero con dependencia física cuando la enfermedad progresó.Bebedores alcoholómanos. Predomina la dependencia psíquica a la droga alcohol.Bebedores enfermos psíquicos. Son aquellos que beben para paliar un malestar de orden mental como pueden ser la depresión o la ansiedad, entre otros.

Aspectos psicológicos del alcoholismo

Muchas personas utilizaron al alcohol como una manera de afrontar un conflicto existencial con el que no pueden lidiar y eso es porque el alcohol modifica las percepciones desinhibidas y da sensación de seguridad, permitiendo olvidar y justificar situaciones, anestesiando el dolor del alma y el vacío interno, expresó la psiquiatra. “De allí que el enfermo alcohólico defienda tanto la copa y organice su mundo alrededor del consumo de alcohol negando que perdió el control frente a la bebida”, dijo.

¿Querés recibir más información de Con Bienestar?

Suscribite acáAdemás, reveló que es frecuente que el alcoholismo se desarrolle en personas con historia de pérdidas o abandono en su infancia, o cuidadores ambivalentes, víctimas de hostilidad o abuso en etapas tempranas y que suelen llegar a la vida adulta con baja autoestima, trastornos de personalidad, con dificultad para regular sus emociones, ansiedad, depresión. “De ahí a que el alcohol sea el elemento subyacente en muchos casos en conductas suicidas sobre todo en el caso de las mujeres”, expresó la médica.

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