domingo, 25 febrero, 2024
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«Tenga cuidado en la ruta»: un taxi, una mujer de blanco y el miedo latente en Tucumán

Vivir en Tucumán, es vivir en la tierra del mito y la leyenda. Y si alguien conoce del miedo y de los hechos más inexplicables, esos son los conductores nocturnos, como los camioneros, colectiveros y taxistas. En este caso, es un joven tucumano el que contó un hecho paranormal que su padre taxista habría vivido en los años 90 y que perdura como parte de su historia familiar:

«Esto le paso a mi viejo… Febrero del 92 no recuerdo bien la fecha, yo era un niño. Una noche de mucho calor trabajaba en un taxi turno noche. Todo comenzó de manera extraña, primero un señor elegantemente vestido sube en la zona del bajo y le pide lo lleve a San Andres. En el camino encuentran una vaca en medio de la ruta. A pesar de los bocinazos el animal no se movía. Fue cuando este señor bajo y con mucha calma se acerco al animal le dio una caricia. Volvió al auto, cerró la puerta y en ese momento la vaca se levanto y se fue. Llegó a destino, pagó y con una sonrisa extraña le dijo ‘tenga cuidado en la ruta’» comienza el relato del joven para el grupo «Historias Tucumanas».

«Cuando el regresaba ve a una mujer en medio de la nada que le hacia señas. El paró solo por que pensó que era una emergencia. La mujer era robusta, cabello muy corto como de 60 años, vestía un batón blanco. Solo pidio que la lleve a la ciudad y no hablo mas. En ese momento él comenzó a sentir frío por lo que encendió la calefacción» siguió el recuerdo.

«Pasaron unos minutos y sintió mucho calor asi que pregunto ‘señora está bien si apago la calefacción? No tuvo respuesta. Preguntó una vez mas mirando por el retrovisor. Y no había nadie» confesó.

«Inmediatamente comenzó a frenar y orillarse a la banquina, al mismo tiempo que el motor se detuvo solo. Hizo un intento de arrancar y no pudo. Él pensó que la señora quizás se tiró del auto así que sacó una linterna y caminó unos 30 metros por la ruta. Entonces advirtió que nunca escuchó abrirse la puerta de atrás. Ahí comenzó a correr hasta el auto. Aceleró lo mas que pudo hasta llegar a la ciudad. Él no recuerda si el auto lo arrancó o si ya estaba en marcha cuando subió» sigue.

Finalmente, el tucumano contó el cierre que de alguna manera pudo dar su padre al evento, en conversación con otros taxistas: «Al otro dia contó esta historia en un bar de la Avenida Juan B. Justo donde se reunia con sus compañeros y un hombre mayor y taxista de muchos años, que le explicó que eso ya pasó antes… Que era afortunado ya que esa noche él tenía que morir en un accidente en esa ruta, y que esa señora era un ángel. Un ángel que lo protegió en ese tramo del camino».

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