viernes, 24 mayo, 2024
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Dos hermanos relataron su cautiverio: miedo de vivir «sin saber si te matan hoy o mañana»

En mayo de 1976 un grupo de militares irrumpi en una fiesta y los detuvo y secuestr hasta fines de octubre Foto captura TV

En mayo de 1976, un grupo de militares irrumpió en una fiesta y los detuvo y secuestró hasta fines de octubre / Foto: captura TV.

Dos hermanos relataron este jueves ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata su cautiverio durante la última dictadura cívico militar en el Cuerpo de Infantería de esa ciudad, donde destacaron la incertidumbre y el miedo de vivir «sin saber si te matan hoy o te matan mañana».

Se trata de Pablo y Gustavo Azcárate, oriundos de la ciudad de Balcarce, quienes fueron secuestrados junto a otros dos hermanos y un primo cuando se hallaban estudiando en la ciudad de La Plata.

Ambos hermanos declararon este jueves ante el TOF 1 de La Plata, que desde mayo último juzga a 18 represores por los delitos cometidos contra 210 víctimas cautivas en el Cuerpo de Infantería de las calles 1 y 60 y la comisaría 8va. de la capital provincial.

«Todas las noches venían y se llevaban gente para torturar, oíamos que gritaban ´no me lleven, no me lleven´, y los regresaban a la 1 o 3 de la mañana, todos hinchados, los dejaban aparte para que no les dieran agua y uno pensaba: ´¿cuándo me tocará a mi?’», contó Pablo Azcárate.

Contó que trataba de engañarse y decirse que «estaba ahí prisionero porque estábamos en guerra con Brasil, porque si pensabas otra cosa te volvías loco, todo era un caos».

«Nunca supimos por qué estuvimos secuestrados», lamentó el hombre.

A fines de mayo de 1976, los cuatro hermanos Azcárate y un primo, todos de Balcarce, que se hallaban en La Plata estudiando diversas carreras universitarias, concurrieron a la fiesta de recibida de un amigo, Emilio Martínez, que celebraba que se había recibido de ingeniero civil.

En momentos en que celebraban ese evento irrumpió en la casa un grupo de militares, al grito de: «Todos contra la pared, todos contra la pared, Montoneros!».

«Vamos al arroyo El Gato, ahí los vamos a matar a todos», recordó que advertían los militares.

«Algunos gritaban, otros se desmayaban, otros querían hablar y los golpeaban», relató Pablo, quien detalló que un total de 60 personas que estaban en la fiesta fueron subidos a camiones y trasladados al Cuerpo de Infantería ubicado en la calle 1 y 60.

Foto captura TV

Foto: captura TV.

A los dos días la mayoría de ese grupo fue liberado, pero los dos hermanos Azcárate quedaron allí.

«Nunca supimos por qué no nos soltaron», insistió el hombre, que detalló que durante su cautiverio, que se extendió hasta fines de octubre, perdió 15 kilos porque sólo recibían un mate cocido con galleta de mañana y a la noche un caldo con galleta.

«Había grupos de tareas que tenían nombres de animales, no sé si tigre o león. De día estábamos de pie contra la pared, esposados, y ya a las 18 nos esposaban a una cama. Y no había una noche que no vinieran a buscar gente«, detalló.

Pablo Azcárate remarcó que lo que vivió «fue la experiencia más fuerte de mi vida, era una locura. Espero que haya justicia y nunca más pase una cosa así».

Tras su testimonio declaró su hermano Gustavo, quien recordó impresionado el sector donde tenían cautivas a las mujeres.

«Habría como 18 mujeres y muchas de ellas estaban embarazadas. Y aún a pesar de ese estado venían por las mañanas y las manguereaban con agua fría y las dejaban allí, así, mojadas«, precisó.

Gustavo Azcárate afirmó que «la tortura era total, no sólo torturaban con picana, había una tortura diaria, la de no saber si te iban a matar hoy o mañana; si te iban a torturar hoy o mañana».

Detalló la ansiedad cuando corrían rumores de traslado o cuando se hablaba que había una contrarrevolución.

«Un día dijeron que nos iban a trasladar al penal de Olmos y nos pusimos contentos como si nos dijeran que nos llevaban al Caribe, porque íbamos a tener una celda con baño. En otra oportunidad dijeron que había una contrarrevolución de la marina y dijimos sonamos, porque se sabía que si venía Marina ´te limpiaban’», rememoró.

La semana pasada declaró el otro hermano, Fermín, quien pidió al finalizar su relato que: «No tengo animosidad contra ninguna fuerza, pero las violaciones a los derechos humanos existieron producto de la locura demencial que las aplicó y deben tener una condena, por el bien de Argentina y de todos«.

¿Dudás de tu identidad? ¿Tenés información sobre hijos/as de desaparecidos/as? El TOF 1, que por primera vez es presidido por una mujer, Karina Yabor, juzga desde mayo último a 18 represores exmilitares, policías y dos civiles, uno de ellos exministro de Gobierno bonaerense, por los delitos cometidos contra 210 víctimas cautivas en el excentro ilegal de detención que funcionó en el Cuerpo de Infantería de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, ubicado en la calle 1 entre 59 y 60 de La Plata y en el otro excentro que funcionó en la comisaría 8va de la capital bonaerense.

Los imputados por los delitos cometidos en 1 y 60 son Roberto Armando Balmaceda; Carlos Ernesto Castillo «El Indio»; Alberto José Crinigan; Tomas D´Ottavio; Carlos Hugo Leguizamón; Claudio Rubén Mejías; Raúl Ricardo Monzón y Juan Antonio Vidal.

Por los hechos ocurridos en la comisaría 8va están imputados: Enrique Armando Cicciari; Luis Gustavo Diedrichs, Lucio Carlos Ramírez y Rubén Vicente Sánchez; Jorge Héctor Di Pascuale; Carlos María Romero Pavón y el exministro de Gobierno bonaerense, Jaime Lamont Smart, y por su accionar conjunto en 1 y 60 y Comisaría 8va: Lucas Marcelo Castro; Ismael Ramón Verón y Enrique Francisco Welsh.

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