domingo, 14 julio, 2024
InicioDeportesEl periodista que era ladrón y fue atrapado por Onega, Perfumo y...

El periodista que era ladrón y fue atrapado por Onega, Perfumo y Mas el día de la despedida de Antonio Rattín

Nunca lo conté, es la primera vez que lo hago”, le confiesa Daniel Onega a Clarín. Es que esta historia estuvo atrapada en las páginas policiales por más de medio siglo. “Perfumo, Mas y Onega rodearon al ladrón y la Policía hizo el resto”, titula la crónica del diario. Todo sucedió el día de la despedida de Antonio Rattín, el 10 de diciembre de 1970, y lo que era el almuerzo de camaradería se transformó en el tema del día, con escenas de película dignas de recordar.

Onega hoy tiene 78 años. Nació en Las Parejas, Santa Fe, se inició en River y jugó en Racing, Córdoba de España y Millonarios de Colombia. Aún ostenta el récord de ser el máximo goleador de una edición de la Copa Libertadores, 17 en 1966, es el argentino con más tantos en esa competición, 31, y está cuarto puesto histórico. Del otro lado del teléfono, pide un minuto para acomodarse y enseguida afirma: “Te voy a contar lo que sucedió aquel día”.

En realidad, la situación no comenzó aquel jueves 10 de diciembre sino unos meses antes. Del incidente también participó su hermano Ermindo, que en ese momento estaba jugando en Uruguay. El Ronco era 4 años mayor, también de Las Parejas e iniciado en River, y luego actuó en  Peñarol, Vélez, Estudiantes de Río Cuarto y Deportes La Serena. Era volante ofensivo, uno de los mejores de la época. Ya retirado, falleció en un accidente de tránsito en la ruta 9, a la altura de Lima, el 21 de diciembre de 1979.

Daniel jugaba en River y Ermindo había llegado a Buenos Aires en un viaje relámpago. Los dos estaban juntos cuando recibieron un llamado de su padre, con el que Tito vivía en Villa Urquiza. “No había celulares, claro, pero bueno, papá sabía dónde encontrarnos. Me llama y me dice que había un periodista uruguayo en casa, que nos quería hacer una nota. Entonces, nos fuimos para allá”, relata con entusiasmo Onega, quien agrega que el personaje en cuestión estaba bien vestido, sabía de fútbol y que durante la entrevista anotaba todo en una libreta, como trabajaban en la época los periodistas.

La noticia en Clarín que involucró a Daniel Onega, Oscar Mas y Roberto Perfumo, publicada el 11 de diciembre de 1970.

La noticia en Clarín que involucró a Daniel Onega, Oscar Mas y Roberto Perfumo, publicada el 11 de diciembre de 1970.

Entonces, sucede el primer hecho inesperado. “Lo tenía que llevar a Ermindo a Aeroparque porque volvía a Montevideo. Cuando terminó la nota, le pregunto para dónde iba, le dije que yo tomaba por Avenida de los Incas, me dice que estaba bien que se bajaba por ahí. Yo manejaba, mi hermano iba al lado y este señor atrás. De repente, saca un revólver y nos dice: ‘quédense tranquilos, yo soy Tupamaro, estoy herido, necesito plata, plata, tengo compañeros míos escondidos en Tigre’. Imagináte, nosotros, asustadísimos, lo único que queríamos era que se bajara. Le dimos lo que teníamos encima y se fue”.

Daniel Onega en su época de jugador de River.

Daniel Onega en su época de jugador de River.

No hubo denuncia de ese hecho. No se lo contaron a nadie, más que a su papá ese mismo día. Había una razón, eran tiempos convulsionados en el Río de La Plata con los movimientos revolucionarios, Montoneros, el ERP y otros en la Argentina, y los Tupamaros en Uruguay. “Teníamos miedo de denunciar el hecho porque el tipo sabía dónde vivíamos. Se corrió el traje y nos mostró que estaba herido, una venda manchada de sangre. Intentamos olvidar el hecho pero nos quedó mucho miedo”, describe Onega 53 años después.

La noticia sobre el robo a los jugadores ampliada en Clarín, el 12 de diciembre de 1970.

La noticia sobre el robo a los jugadores ampliada en Clarín, el 12 de diciembre de 1970.

Pasaron los meses, todo parecía haber quedado atrás. Onega y Oscar Pinino Mas, ambos jugadores de River, se comprometieron a estar en la despedida de Rattín en La Bombonera, a la que fueron otros jugadores del país y de Sudamérica. Para amenizar la espera hasta la noche, se organizó un almuerzo al mediodía en el hotel Nogaró, allí en Diagonal Norte al 500, pleno centro porteño.

De pronto, lo inesperado. “Entro al hall del hotel, estoy saludando y de pronto veo a una persona que estaba hablando con un jugador, que ahora no recuerdo quien era. Me pareció cara conocida, me voy acercando y cuando estoy a 5 metros, más o menos, el tipo me ve y sale corriendo. ‘Es un ladrón, es un ladrón, vamos a buscarlo’ empecé a gritar, y salimos por Diagonal hacia la Plaza de Mayo con Pinino y Perfumo”, agrega el exdelantero.

Sin interrupciones, Onega continúa con el relato: “Imaginate, se armó un revuelo bárbaro, nosotros éramos futbolistas conocidos persiguiendo a una persona, pleno mediodía había un montón de gente que miraba y no lo podía creer. El tipo corría, tenía buen estado físico, y nos costó alcanzarlo. ¿Viste donde está el Banco Nación? Bueno, ahí recién logramos alcanzarlo. Ya estaba cerca la policía. No me olvido más, cuando lo acorralamos, se orinó encima, todo el pantalón del traje mojado tenía”.

Los jugadores volvieron al hotel donde todos esperaban las noticias. Los futbolistas querían saber de qué se trataba. Ahí recién Onega contó lo que le había sucedido unos meses atrás. También Perfumo lo había reconocido y por eso fue otro de los que salió en su búsqueda, porque le había robado 100.000 pesos de la época. ¿Era mucho? Algunas referencias para tener una idea: en el supermercado Gigante, un árbol de navidad costaba 4,69 pesos, una camisa moderna de vestir, 19,90, y unas sandalias, 7,90; la platea alta en la cancha de Atlanta para el partido contra Boca costaba 3.000 pesos; y en la despedida de Rattín se recaudaron 10.119,300 pesos de moneda nacional.

Al día siguente se conoció el modus operandi del supuesto periodista uruguayo. Desde hacía cuatro meses, Washington Agustín Mercant Madariaga, de 32 años, casado, residente en Quilmes, se hacía pasar por periodista y cuando lograba la confianza de los jugadores, les robaba. Según la crónica policial, una vez en la casa del jugador “el delincuente actuaba de dos maneras: hacía el reportaje, y mientras conversaba con el crack, en un descuido les hurtaba dinero o algún objeto de valor; o bien rompía abruptamente la entrevista, sacaba una pistola y asaltaba al reporteado”.

Además de los Onega y Perfumo, también fueron víctimas Raúl Bernao, delantero de Independiente, y Carlos Buttice, arquero de San Lorenzo. Seguramente hubo más casos que no salieron a la luz, pero de acuerdo a lo informado por la policía, Washington confesó que llevaba cuatro meses haciendo eso y que había recaudado al menos 2 millones de pesos moneda nacional. No descartaban que integrara una banda que también se dedicaba a eso en otras ciudades del país y de Sudamérica.

En el final, Onega agrega otro detalle. “Después tuvimos que volver a la comisaría para hacer un reconocimiento. Viste, como en las películas, te ponían tres o cuatro personas y tenías que señalar al ladrón. Igual, estaba claro. Lo que sí recuerdo que me contaron allí, es que en la casa no sabían lo que hacía el tipo, que salía temprano, bien trajeado y todos creían que se iba a trabajar” .Y concluye: «Creíamos que era Tupamaro y estuvimos meses con miedo, por eso no contamos nada y no hicimos la denuncia. Después, bueno, por un hecho fortuito lo atraparon y todo quedó en una anécdota. Pero es cierto, nunca la había contado”.

Más Noticias