Fernando Romero, el catequista autor de Muchachos cuenta su historia a fondo: “Se me fue la inspiración”

Recuerda que estaba picando cebolla para la cena el 13 de julio de 2021, tres días después de haber celebrado la Copa América. Lloraba, un poco por la reacción química, otro poco por ese halo de justicia poética deportiva en medio del duelo maradoneano. Mientras cantaba para adentro y descuartizaba la hortaliza, una voz parecía dictarle…

fernando-romero,-el-catequista-autor-de-muchachos-cuenta-su-historia-a-fondo:-“se-me-fue-la-inspiracion”

Recuerda que estaba picando cebolla para la cena el 13 de julio de 2021, tres días después de haber celebrado la Copa América. Lloraba, un poco por la reacción química, otro poco por ese halo de justicia poética deportiva en medio del duelo maradoneano.

Mientras cantaba para adentro y descuartizaba la hortaliza, una voz parecía dictarle algo. Él era algo así como esas antenas receptoras que intentan descifrar ondas que vienen desde lo alto. 

“En Argentina nací Tierra del Diego y Lionel”… empezó a esbozar el catequista Fernando Romero en el aire, sobre un tema de La Mosca. Desde una cocina de Haedo para el mundo. No podría haber planeado un final más exagerado: un himno nacional no oficial del que hablan las páginas de The New York Times, cantan en Bangladesh y tradujeron al japonés.

-¿Habías escrito alguna canción antes, tenías alguna relación con la escritura?

-Había escrito apenas una canción para un retiro espiritual.

Su letra en remeras, mates, tatuajes. Romero todavía no puede creer lo que pasó.

-¿Exactamente cuánto te llevó escribirla?

-Desde que se clarificó la primera estrofa, 15 minutos. 

-Quince minutos para entrar a la eternidad. ¿Cómo recordás en detalle la escena de la creación?

-Éramos campeones y con mis amigos no teníamos qué cantar esos días. Yo cocinaba una carne en mi casa, siempre que cocino escucho música con auriculares. Sentía que quería agradecer a los jugadores y hacer partícipe a Maradona. 

-Muchos te creerán a esta altura millonario…

-Exacto. Sigo en mis dos ambientes en Haedo. Muchos creen que con este calor estoy nadando una pileta de oro. Sigo siendo el mismo de siempre, no tengo un peso (se ríe), figuro como autor (no total) en SADAIC. Yo laburo para la Fundación Casa de Jesús, siempre pienso en que el día que entre un peso me gustaría encarar una obra con los jóvenes. Dios me regaló el acto educativo detrás de la canción.

-“Los pibes de Malvinas”. La frase por al que preguntan los chicos y visibilizó esa parte de la Historia argentina…

-Claro. Siempre quise mucho a los pibes de Malvinas, aunque no lo haya vivido, nací en 1992. Me encuentro con ellos y me hacen invitaciones, me dicen “gracias” y el agradecido soy yo por lo que hicieron por la Patria.

Fernando Romero con la banda de amigos de la infancia, de Hurlingham.

Profesor nacional de Ciencias sagradas, criado en Hurlingham, docente de Formación religiosa en colegios de Haedo y de Teología en terciarios de Hurlingham, FR se define como “un perro cantando”. Se lo puede escuchar tocar la guitarra en misas de la Iglesia La Sagrada Familia, del Oeste bonaerense.

Difícilmente en lo que le resta de vida tenga una tregua auditiva. Puede ir a una fiesta de 15 y toparse con la cumpleañera entrando triunfal con la letra de él. Puede ir al recital de Divididos o de Pablo Lescano y sentir como un estadio corea Muchachos. Su creación se reproduce en boliches, en salas de espera. La cajita que es su celular revienta de videos reenviados: el último, el de lmagine Dragons. “Mou-cha-chous”, tarareó la banda de Nevada en el Campo Argentino de Polo.

En versión lírica, en catalán, con melodía de tango, la balada de la Scaloneta se multiplica en interpretaciones singularísimas. Todo parece un sueño “demencial” para el educador religioso que nunca vio a los integrantes de la Selección ni al que jamás contactaron desde la AFA.

En la cancha de Racing, su “casa”. Es fanático de La Academia.

-¿Quién fue el primero que leyó la letra?

-Se la mandé a cuatro amigos, Gonzalo, Martín, Nico y Maxi. A todos por separado. Dos me dijeron que les encantaba y a los otros dos no les gustaba la mala palabra que incluí.

-¿Qué “mala” palabra era?

-No lo voy a decir, pero mis amigos tenían razón: me dijeron ‘mirá que hay muchos nenes que van a cantar la canción‘. Y la saqué. 

-Vos que pensás la vida desde la teología, que sos creyente: ¿Le encontrás algún otro valor a la canción, algún sentido místico?

-Sin lugar a dudas hubo un Dios que hizo su gracia, pero sin mi propia voluntad tampoco hubiera podido ser. Aquel día que se encendió la cámara de TyC era una bala de plata y ahí estuvimos para aprovechar la oportunidad cantando en la puerta del Monumental. Todo lo que vino después fue un regalo de Dios. Me regaló más de lo que hubiera podido soñar. Por eso tengo que ser humilde y pensar que la gente se enamoró de la canción, no por mí, sino por todo lo que pasó con los jugadores. Creo que Dios ensalza a los humildes y que hay un dios que te ama y aunque sientas que no sos valioso, como alguna vez me pasó, te devuelve ese valor.

“Creio que hay un dios que te ama y aunque sientas que no sos valioso, como alguna vez me pasó, te devuelve ese valor”, dice Romero.

El mentor de ese “gusano auditivo (“earworm”, esa canción que una vez que entra en el cerebro no consigue salir) tuvo su fugaz grupo de cumbia (Anada) en 2012 y llegó a tocar en bares del Oeste. Es adorador de Charly García y de La Renga y no puede dejar de mover el cuerpo cuando escucha a La Delio Valdez, Damas Gratis, Malagata, El Polaco y Los ángeles azules.

Nombra a Maradona con el sentimiento de quien lo vio jugar, pero en mayo cumplirá 31 años, no era ni un proyecto cuando en 1986 sus padres -una docente y un contador- lloraron frente al televisor. “Diego es para mí la historia de mi familia, el papá de mi papá, al que no llegué a conocer, vivía en La Paternal y lo veía hacer jueguito. Mis papás me enseñaron a querer al Diez y llegué a ir a la clínica de Olivos cuando lo operaron de un hematoma en la cabeza. Mi novia no entendía ese amor hasta el día que Diego murió y dejó de contrastarlo”.

A excepción del dulce manuscrito de Thiago Messi en un cuaderno que fue viral, no existe un escrito original que en un futuro pudiera ser subastado o coleccionado como reliquia. Todo está en la frágil memoria de un teléfono, aunque el himno ya tomó otras formas perdurables, como el cuerpo de un amigo. El chico le pidió a Romero que escribiera las estrofas de Muchachos y se las tatuó en la pierna.

-¿Por qué La Mosca para escribir una letra sobre un tema ya existente?

-Soy hincha de Racing y lo que pasa en Racing con esa canción es muy fuerte.

Fernando Romero con Diego y con Lionel.

-Desde aquel julio de 2021, ¿la canción quedó durmiendo en tu celular hasta cuándo?

-Hasta septiembre de ese 2021. En septiembre Matías Pelliccioni, periodista de TyC, pide por Twitter canciones, se la mandé y le dije: ‘Si te gusta, te la regalo‘. Él me contactó, fui con tres amigos a River, la canté, a los dos minutos la canción explotó en redes sociales, mi teléfono me estallaba. Nos quedamos dando vueltas por el barrio y no pudimos entrar a ver a la Selección, no teníamos entrada. Era la sensación de haber ganado una medalla de plata.

-¿Y después?

-Al otro día salgo al aire por Radio 10 y me cruzan con Guillermo Novellis. Nos pasamos los teléfonos, quedamos en contacto y el manager, Santiago, fue el gran promotor de la grabación del tema. Yo tuve otras invitaciones de músicos para que se grabara la letra, pero le había dado mi palabra a ellos.

-Pudiste haber viajado a Qatar, pero preferiste quedarte viendo la final con tus amigos de toda la vida en Hurlingham. ¿Por qué?

-No se pudo dar desde el principio lo de viajar, así que preferí no sumarme más tarde aunque me invitaron. Estuve donde tenía que estar, con los 11 que somos amigos desde hace 25 años. Después no me fui al Obelisco, nos fuimos a festejar a la plaza del barrio, donde la gente cantaba Muchachos. Sentí que mi lugar era ese.

-¿Tenés temor de que algún sector político se adueñe, como tantas veces, de una canción que tiene otra connotación?

-Justamente, todo lo que tiene que ver con la política no me interesa. Que te quieran para la foto. De hecho pasó, me llamaron desde algún partido y yo dije: ‘Voy a tomar un café, pero sin foto’. Yo no firmé para que puedan usar la canción, si se usa no es con mi autorización. No queremos tener que ver con campañas políticas. Porque esta canción unió, no separa. 

-¿Te considerás un compositor?

-¡No! Muchas veces me pidieron ‘¿podés hacer una canción para?’. Pero la inspiración se me fue.

-¿Se te fue? ¿Creés que fue el shock de todo lo que pasó?

-Puede ser. Por ahí en algún momento vuelvo. No estoy convencido de escribir otra vez, tal vez cuando pase toda esta situación que me cargó de una gran responsabilidad, lo intente.