River sufre como local y casi se quedó sin posibilidades en la Liga

El Monumental ofrece una dualidad en esta Liga Profesional: está lleno cada vez que River juega, pero esa masividad contrasta con el rendimiento del equipo de Marcelo Gallardo en Núñez. Con el 0-1 de anoche contra Talleres, River sumó en su estadística como local cinco victorias, un empate y cuatro derrotas. Demasiado poco para pelear…

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El Monumental ofrece una dualidad en esta Liga Profesional: está lleno cada vez que River juega, pero esa masividad contrasta con el rendimiento del equipo de Marcelo Gallardo en Núñez. Con el 0-1 de anoche contra Talleres, River sumó en su estadística como local cinco victorias, un empate y cuatro derrotas. Demasiado poco para pelear un campeonato que mira cada fin de semana un poco más lejos.

La tarde noche arrancó mal desde el principio, pero terminó mucho peor cuando Ortegoza, ya en el tiempo de descuento, avanzó casi media cancha por la derecha, remató y clavó la pelota en el arco de Centurión, la figura riverplatense. Fue de contraataque, pero no resultó una sorpresa: Talleres había llegado varias veces y estuvo siempre cerca de convertir.

Lo que queda ahora son más preguntas que respuestas. Con seis fechas por jugar, el equipo de Gallardo tiene 32 unidades y se ubica a siete de su clásico adversario, Boca, líder transitorio hasta que Atlético Tucumán, segundo con 38, juegue hoy con Estudiantes. ¿Qué hacer, entonces? “En este club siempre hay que pelear hasta el final”, dijo ayer Javier Pinola, con cierto aire de resignación: todos saben que la lucha por ganar la Liga es una quimera. 

Quizás para atenuar la preocupación, además de la de Armani en el arco, River tuvo otras ausencias: los seleccionados Nicolás De la Cruz (Uruguay) y Paulo Díaz (Chile); el lesionado Rodrigo Aliendro; los suspendidos Enzo Pérez y Marcelo Herrera. Esto repercutió directamente en su funcionamiento.

Porque es verdad: arrancó haciendo bien la mitad del trabajo, con buenos anticipos en todas las líneas (y sobre todo en la salida de Talleres), para generar desde la recuperación. Pero tuvo tan poca claridad en tres cuartos de cancha que se diluyó su iniciativa.

Talleres, de a poco, fue encontrando los puntos débiles del equipo de Gallardo: las espaldas de Héctor Martínez, poco habituado al trabajo de lateral izquierdo que cumplió, y las cercanías de Zuculini, solo y aislado en la tarea de recuperación y, para colmo, condicionado luego de una amonestación.

Así, el equipo cordobés acumuló situaciones, sobre todo en el segundo tiempo. Con la conducción de Villagra desde el medio, renacido en lo colectivo desde la asunción como nuevo DT de Javier Gandolfi, primero equilibró y después dominó. Tanto que convirtió en figura a Centurión. Sin embargo, el arquero local no pudo en la última: Herrera despejó un tiro libre frontal de Quintero, Ortegoza tomó la pelota en su campo, corrió en soledad hasta el área de River y selló el 1-0.

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