“Joven con experiencia”: la barrera más grande para los que buscan su primer trabajo

Hace 4 años, a Natalia (20) todavía le faltaban dos para terminar el secundario. Hoy quiere postularse a una búsqueda laboral que pide ese tiempo de experiencia. En realidad, no pide, exige. “Los números no me dan, ni siquiera para mentir”, cuenta ahora, sobre el puesto administrativo contable al que le gustaría presentarse. Cuenta que “los…

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Hace 4 años, a Natalia (20) todavía le faltaban dos para terminar el secundario. Hoy quiere postularse a una búsqueda laboral que pide ese tiempo de experiencia. En realidad, no pide, exige. “Los números no me dan, ni siquiera para mentir”, cuenta ahora, sobre el puesto administrativo contable al que le gustaría presentarse. Cuenta que “los años en el rubro son requisito excluyente: esas dos palabras están en negrita y con mayúscula”.

La joven estudia contabilidad, vive con sus papás en Almagro y apunta a dar sus primeros pasos en el mundo laboral y así cubrir algunos gastos asociados con la universidad. Dice que está buscando opciones entre conocidos porque la falta de experiencia se transformó en un filtro importante a la hora de enviar su CV a las ofertas que encuentra en la web.

A Valentina (18), que estudia Humanidades y vive en Colegiales, le ocurre algo parecido. Ella cree que la mejor manera de conseguir un trabajo relacionado con su carrera o una pasantía es a través de la universidad: “Por fuera me resulta muy difícil, cuando me fijé en Internet encontré búsquedas para secretaría y puestos administrativos en los que pedían experiencia que no tengo”.

A esta situación se enfrentan más jóvenes, según un informe con datos de mayo de este año realizado por la consultora de Recursos Humanos Adecco Argentina y la asociación sin fines de lucro Cimientos.

Del relevamiento, que contó con la voz de jóvenes de entre 18 y 24 años y la mirada de pequeñas, medianas y grandes empresas, surge que el 83,2% de los que buscan trabajo percibe como principal dificultad el requisito de la experiencia previa.

Otro problema es la incompatibilidad horaria de los puestos con las cursadas en terciarios y universidades. Eso le ocurre al 52,2% de los consultados.

La falta de oportunidades de trabajo formal (47,8%) es la tercera barrera con la que se encuentra el grupo encuestado.

Esto se da en un contexto en el que la tasa de desempleo juvenil en América Latina duplica a la adulta, según el informe “Panorama Laboral 2021 América Latina y El Caribe” de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Del mismo estudio también se desprende que el 46% de las empresas tiene dificultad para encontrar el perfil joven que necesita. Sin embargo, más de la mitad no cuenta con programas de primer empleo.

Nicolás (21) acaba de conseguir su primer trabajo en blanco. Dice que el camino no fue sencillo. “Estuve dos años como empleado en un local de venta de indumentaria sin contrato. Este año volví a buscar y, de nuevo, me tomaron en negro, ahora para un bazar. Por suerte, seguí insistiendo y pude entrar en una automotriz importante”, comenta.

Pedían experiencia en ventas en el rubro, él había estado unos meses en algo vinculado. “No especificaban cuánto tiempo, me presenté y quedé”, resume.

Su nuevo trabajo es de 9 a 19. “Estoy haciendo el CBC para kinesiología y mi horario no es compatible ni con el turno mañana ni con el turno noche así que curso a distancia, por UBA XXI”, explica sobre la solución que encontró para continuar con ambas obligaciones.

Qué dicen los especialistas

“Es contradictorio pedir que un empleado sea joven y que tenga experiencia, si es estudiante seguramente esté recién arrancando”, señala a Clarín Alejandro Melamed, doctor en Ciencias Económicas, speaker internacional y autor del libro El futuro del trabajo ya llegó.

Para Melamed, no hay que hablar de años de experiencia sino de experiencia en esos años. “Uno puede estar dos décadas en un mismo puesto y no aprender demasiado o pasar por tres posiciones en un año y sumar nuevas herramientas”, advierte.

A su vez, sigue, esa experiencia puede incorporarse en ámbitos no formales “como el deporte o el trabajo comunitario”.

En relación a lo complicado que resulta a veces organizar el día para cumplir con estudio y trabajo, Melamed sostiene que eso depende mucho de la universidad y que hay algunas facultades que sí están pensadas para adaptarse al trabajo.

Sobre la informalidad, asegura que “se naturaliza mucho” y que, salvo un segmento que tiene la formación que las empresas buscan, el resto no suele contar con demasiadas posibilidades para elegir.

“Todos deberían tener acceso a un trabajo formal. Para muchos jóvenes no es fácil pero tampoco imposible. Buscar trabajo es un trabajo y hay que tomarlo de esa manera”, sostiene.

Y agrega: “El primer trabajo seguramente no sea en el que la persona se quede para toda la vida. Pero es importante empezar por la experiencia y porque buscar trabajo teniendo trabajo es mejor”.

Más allá de las estrategias que puedan implementar los jóvenes, el especialista remarca que siempre ayuda que el Estado promueva ese primer empleo con estímulos a las empresas para contratarlos y también ofreciendo capacitaciones para que lleguen más preparados.

Del lado de las empresas, aporta como útil la posibilidad de que ofrezcan pasantías pagas y jornadas de trabajo más cortas o flexibles para estudiantes.

Julián Leone, economista y subsecretario de investigación de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, retomando los datos de OIT, asegura que el desempleo en jóvenes en Argentina duplica o, en algunos segmentos, incluso triplica al del adulto. En tanto, destaca que, además, suele ser “más intermitente y presentar mayor rotación”.

“Hay razones voluntarias e involuntarias: en algunos casos rotan para conocer diferentes ramas del mercado laboral, por ejemplo. Aunque, la experiencia indica para Latinoamérica y para Argentina que, en general, las razones son involuntarias y tienen que ver con que acceden a trabajos de menor categoría y mayor precariedad”, resalta Leone. Y detalla que la precariedad tiene que ver principalmente con el tipo de contratación.

Destaca dos programas de acompañamiento: el Progresar Trabajo, que depende del Ministerio de Educación de la Nación y ofrece capacitaciones para mejorar la inserción laboral; y el Plan Empleo Joven 2022, del Ministerio de Desarrollo Económico y Producción de la Ciudad, que fomenta la contratación de jóvenes.

“Habría que ver los resultados de esos programas y sumar otros que apunten a ayudar a los jóvenes para revertir los números de desempleo en esta franja etaria”, cierra Leone.

MG

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