Incendio en Recoleta y polémica: por qué no trasladaron a las víctimas a los hospitales más cercanos

Mirando la lengua de fuego que salía del balcón de Ecuador y Córdoba -incendio que provocó la muerte de tres chicos y dos mujeres, este jueves-, muchos se preguntaron por qué los bomberos, rescatistas y médicos del SAME no trasladaban a las más de 30 víctimas a dos centros de salud realmente aledaños: el sanatorio…

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Mirando la lengua de fuego que salía del balcón de Ecuador y Córdoba –incendio que provocó la muerte de tres chicos y dos mujeres, este jueves-, muchos se preguntaron por qué los bomberos, rescatistas y médicos del SAME no trasladaban a las más de 30 víctimas a dos centros de salud realmente aledaños: el sanatorio Finochietto y el Hospital de Clínicas.

El primero es una entidad privada a menos de 53 metros de Ecuador 1026, trazando la diagonal entre puertas. El Hospital de Clínicas está a 1 kilómetro, es decir, a menos de la mitad, menos de un tercio y menos de un cuarto, respectivamente, en comparación a la distancia entre el foco del incendio y los centros de salud porteños adonde el SAME llevó a la mayoría de las víctimas.

Esto es, los hospitales Ramos Mejía, Rivadavia, Fernández, Elizalde y Durand, sin contar que siete menores (entre ellos, los tres chicos que finalmente murieron) fueron llevados al Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez”, a solo 750 metros del lugar.

Al menos cinco personas murieron y otras 30 fueron derivadas a hospitales de la ciudad de Buenos Aires, como consecuencia de un incendio en Recoleta. /Télam

En lo teórico parece comprensible que la ciudad se apoye en una red de hospitales de gestión local y que el SAME, organismo de emergentología de carácter público, funcione integralmente con esa red.

Sin embargo, si bien parece incompatible que el SAME deposite pacientes en instituciones privadas que no están gestionadas ni controladas por el Ministerio de Salud porteño (más allá del control edilicio básico que hace la Agencia Gubernamental de Control), cabe preguntarse si no hubiera sido razonable romper toda regla y crear un corredor para, en menos de un minuto a pie, trasladar a las víctimas al Finochietto.

La pregunta es contrafáctica e incómoda, pero se impone: ¿se hubieran salvado los chicos que fallecieron en el traslado al Gutiérrez? En diálogo con los medios, el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, sugirió algo lógico: la Ciudad no hubiera podido garantizar cuestiones básicas de infraestructura o capacidad para contener la emergencia, de parte de esa o cualquier institución privada.

Ahora bien, ¿por qué no llevaron a los adultos en estado más grave al Hospital de Clínicas, que sí es público y está ubicado a pocas cuadras del edificio en cuestión?

Por qué el Clínicas no es un hospital porteño

La respuesta de la ciudad de Buenos Aires a este interrogante es que, al margen de su ubicación, el Hospital de Clínicas -una de las instituciones de salud más respetadas del país- no pertenece a la Ciudad sino a la Universidad de Buenos Aires. Es decir, no integra la llamada “red de hospitales porteños” con la que trabaja el SAME.

Si se recrea en la cabeza ese mastodonte de 15 pisos que se impone en Córdoba entre Azcuénaga y Uriburu, con más de 3.000 empleados, que atiende, según cifras oficiales, 365.000 pacientes por año (1.000 por día. La mitad, sin obra social ni prepaga), realiza 8.000 cirugías anuales y 146.000 diagnósticos por imágenes, cuesta entender la rigidez de una regla que, sin dudas, excede lo meramente jurisdiccional.

El edificio del Hospital de Clínicas, dependiente de la UBA. Foto: Rafael Mario Quinteros

La explicación de por qué el Clínicas no integra la red porteña de hospitales corre por un carril especial.

Si bien todo el asunto es comparable a las particularidades de funcionamiento que distinguen los secundarios que dependen de la UBA de aquellos que están bajo el ala del Ministerio de Educación porteño, no deja de sorprender que, usando las palabras de una médica que pidió no revelar su nombre, “si una persona tiene un accidente en la puerta del Clínicas y llega una ambulancia del SAME para tomar el caso, ese paciente no puede ser traído al hospital, aunque esté a un paso: o lo llevan a aquel donde la ambulancia tenía base o, según la urgencia del caso, lo trasladan al hospital público más cercano”.

El Clínicas, en este sentido, no sería comparable a un privado, pero sí es considerado “externo”. No público-porteño.

El Clínicas y CABA, un amor no correspondido

Fue una segunda fuente que también pidió hablar off the record​, estrechamente vinculada al sector, la que explicó a Clarín por qué el Hospital de Clínicas no integra la red porteña con la que interactúa el SAME.

Lo resumió en pocas palabras: el Clínicas quiere desde siempre, pero CABA siempre lo rechazó. “Siempre”, en este caso, significa al menos desde la gestión de Rubén Hallú, rector de la UBA durante dos mandatos, entre 2006 y 2013.

Respecto de si el sucesor de Hallú, Alberto Barbieri (quien este viernes iniciaba el final de su mandato frente a la UBA, que desde agosto conducirá el médico Ricardo Gelpi) también intentó acordar algo semejante con la Ciudad, la respuesta de esta fuente fue que seguramente sí, ya que desde el Clínicas siempre quiso pertenecer a la red “y siempre querrá”.

La escalinata de la entrada del Hospital de Clínicas. Foto: Luciano Thieberger

Con una aclaración importante: sin perder su autonomía universitaria de base. Integrar la red porteña de hospitales sería “para sumar, no para restar“.

Hay quienes estiman que el rechazo de la Ciudad tendría que ver con cuestiones presupuestarias, dado que a todo hospital de la red se le  deben asignar, lógicamente, partidas. 

El presupuesto del Hospital de Clínicas

Clarín hizo llegar varias preguntas al Ministerio de Salud porteño: si ratificaban haber recibido propuestas concretas de “integración” de parte de las autoridades del Clínicas y, en caso de haber sido así, cuándo y por qué rechazaron un acuerdo con un hospital cuya excelencia sanitaria y académica podría beneficiar en más de un sentido la escena sanitaria metropolitana. Al cierre de esta nota no se había obtenido una respuesta. 

En tanto, el beneficio que podría significarle al Clínicas sumar asignaciones presupuestarias es evidente. Su presupuesto actual es de 950 millones de pesos. Llegan desde la UBA, organismo autárquico que a su vez recibe partidas desde  el Ministerio de Educación de la Nación.

Dicho de otro modo, el Clínicas no recibe dinero de ninguna cartera de Salud, ni porteña ni nacional.

Según fuentes oficiales del Hospital, ese dinero es suficiente para el funcionamiento ordinario, pero no permite incorporar ninguna mejora edilicia o modernizar las instalaciones.

Y no debería olvidarse que hace años se discute la creación de un nuevo edificio en el estacionamiento aledaño, además del reacondicionamiento del actual, proyecto anunciado y pospuesto, y vuelto a anunciar, en numerosas oportunidades. La última, en 2021.

Si bien durante la pandemia el hospital recibió partidas excepcionales que fueron una suerte de “push-up” para completar algunos proyectos (como la creación de una nueva Guardia y la adquisición de equipos), en 2022, aseguraron desde el Hospital, “la situación volvió a estar como en la prepandemia”.

“Para estar igual que en la pandemia, se precisarían 3.000 millones de pesos, en lugar de los 950 actuales”, señalaron. Y para igualar los niveles de la prepandemia y no perder frente a la inflación, “unos 4.000 millones de pesos”.

PS

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