Muerte en el Ejército: la historia de Matías Chirino, el joven que cumplía un sueño que terminó en tragedia

Cuando el subteniente del Ejército Matías Ezequiel Chirino (22) se enteró que su primer destino sería el Grupo de Artillería de Monte 3 de Paso de los Libres, en Corrientes, empezó a armar su vida en esa ciudad. Allí pensaba instalarse con Valentina, su novia, luego que ella recibiera su título de contadora pública en Buenos…

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Cuando el subteniente del Ejército Matías Ezequiel Chirino (22) se enteró que su primer destino sería el Grupo de Artillería de Monte 3 de Paso de los Libres, en Corrientes, empezó a armar su vida en esa ciudad. Allí pensaba instalarse con Valentina, su novia, luego que ella recibiera su título de contadora pública en Buenos Aires, donde se habían conocido. Nadie imaginaba que esos proyectos quedarían por su muerte, presuntamente, por un arcaico y brutal ritual de iniciación en la vida militar.

Matías era el mayor de dos hermanos. Se había criado en la pequeña localidad cordobesa de Holmberg, casi un barrio satélite de Río Cuarto. En la secundaria soñaba con convertirse en odontólogo, pero en plena adolescencia pegó un volantazo y se inclinó por la vida militar.

Su papá recordó que la decisión empezó a madurar después de una charla con un primo que integraba las filas del Ejército; y se terminó de consolidar luego de la visita que un grupo de oficiales hizo al colegio donde Matías cursaba, en Rio Cuarto.

Su familia tuvo que hacer enormes esfuerzos para enviarlo al Colegio Militar, en Buenos Aires. Allí compartió departamento con otros adolescentes que buscaban convertirse en subtenientes del glorioso Ejército Argentino. Y su esfuerzo dio resultados.

Vida trunca. Chirino murió en un ritual de iniciación de su vida en un cuartel del Ejército, en Paso de los Libres.

Apenas cuatro años después de abandonar Holmberg, Matías egresó como oficial artillero llenando de orgullo a su mamá Mónica, que alternaba sus tareas hogareñas con trabajos en casas de familia; y de su papá Ezequiel, un especialista en parquizaciones y jardinería. Y de Ariana, su hermana que comenzó este año la vida universitaria para convertirse en nutricionista.

En un primer momento Ezequiel tuvo dudas de la vocación de su hijo. “En los primeros años se quejaba bastante por la rigidez de la vida militar, pero desde segundo año se terminó enamorando de la carrera”, contó a Clarín.

Si bien Matías era un hincha fanático de Boca, como buen cordobés, tenía espacio en su corazón para Estudiantes de Río Cuarto. Y también le gustaba calzarse los pantalones cortos y ubicarse sobre el sector izquierdo de la defensa en su no menos amado Club Granada. Su fornido físico lo convertía en una muralla que los rivales preferían evitar.

Vida trunca. Chirino murió en un ritual de iniciación de su vida en un cuartel del Ejército, en Paso de los Libres.

Apenas supo que su destino sería Paso de los Libres, Matías viajó con su papá. En esa ciudad correntina, que está recostada sobre el río Uruguay, buscó un gimnasio para continuar con su rutina de entrenamiento y también academias de idioma porque quería aprender inglés. El flamante subteniente también empezó a entregar el currículum de Valentina, la casi contadora que planeaba viajar a Corrientes no bien concluyera su carrera.

Matías era amante de los asados familiares, pero también le gustaban las pastas y tenía debilidad por las pizzas. Ezequiel, su papá, admite que en los últimos tiempos, su hijo ya lo echaba de la parrilla para cocinar él. Quizás buscaba retribuir el esfuerzo que habían hecho para cumplirle el sueño de ser un oficial del Ejército Argentino.

Vida trunca. Chirino murió en un ritual de iniciación de su vida en un cuartel del Ejército, en Paso de los Libres.

En el Colegio Militar tambén se destacó como asador junto a un compañero oriundo de Corrientes. Allí había forjado una amistad gigante con otros tres jóvenes del interior profundo que habían abrazado la misma carrera.

Valentina, su novia desde hace un año y medio, lo despidió a través de las redes sociales. Y en su posteo quedó reflejado el amor y los proyectos que los unían. “Nunca pensé que la semana pasada, al despedirnos, iba terminar siendo la verdadera despedida. Todavía no lo puedo asimilar, ni lo quiero hacer. No se cómo seguir sin tu sonrisa gigante, tus mimos, tu apoyo en las noches en las que parecía que estudiar una hoja más era lo peor; pero cómo me equivocaba, estar sin vos es lo peor del mundo”, escribió.

“Fue ayer cuando le pregunté a mi mamá si cuando me mudara con vos podría llevarme mi sillón y cama… Teníamos tantas cosas planeadas, congeniábamos tan bien que todo el mundo nos lo repetía seguido. Espero que hayan alcanzado los ‘te amo’ que te dije para que te fueras sabiendo que eras mi persona favorita, mi complemento y siempre mi mejor elección”.

“Me hacías sentir en una película romántica y prefiero seguir soñando que vamos a tener un final mejor. Qué injusta fue la vida con vos mi amor, vas a estar siempre presente en mí. Que descanses en paz, pero acordate que tu novia te va amar para toda la eternidad pana rabit”, escribió la joven.

El caso

Matías murió el domingo a la mañana en el Hospital San José de Paso de los Libres, al que llegó en una ambulancia del Grupo de Artillería de Monte 3 de Paso de los Libres, que está sobre la ruta 117. La autopsia determinó que sufrió una broncoaspiración.

A las 6, el subteniente Gerardo Bautista, que realizaba una recorrida por la guarnición, lo encontró descompuesto. Llamó a una enfermera, que advirtió que Chirino estaba inconsciente y con el pulso muy bajo.

Vida trunca. Chirino murió en un ritual de iniciación de su vida en un cuartel del Ejército, en Paso de los Libres.

En el camino, la enfermera comenzó con las tareas de reanimación al advertir que Chirino estaba cada vez peor.

“Ellos me lo mataron, no fue un accidente”, insistió. Y sostuvo que el ritual de iniciación en la carrera militar de un oficial es “es una tradición, todos lo saben. Ellos (por los superiores) le hicieron tirar a una pileta”, en la noche del sábado.

El fiscal de Paso de los Libres, Mauro Casco, sostuvo que los médicos forenses confirmaron a través de la autopsia que la causa de la muerte fue una broncoaspiración. Y que el cuerpo del joven oficial tenía un fuerte olor a alcohol al momento del examen. Los peritos revisaron minuciosamente al subteniente y no hallaron ningún tipo de lesión.

Los forenses tomaron muestras de la cavidad torácica para nuevos estudios y también humor vítreo para establecer el grado de alcoholización que presentaba Chirino al momento de su muerte.

Apenas el paciente ingresó por el sector de emergencias del hospital, los médicos constataron que ya no presentaba signos vitales y a las 7 comunicaron su muerte.

Misiones. Corresponsal

MG

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