El kirchnerismo presiona a Martín Guzmán para meter en la calle $ 2 billones por año más

En los últimos días se conocieron dos iniciativas del ala dura kirchnerista para volcar más plata a la calle.Una es el proyecto de salario básico universal presentado el martes pasado. La otra, anunciada la semana previa, una moratoria previsional para personas sin años de aporte necesarios para cobrar una jubilación.Un cálculo de la consultora Analytica…

En los últimos días se conocieron dos iniciativas del ala dura kirchnerista para volcar más plata a la calle.

Una es el proyecto de salario básico universal presentado el martes pasado. La otra, anunciada la semana previa, una moratoria previsional para personas sin años de aporte necesarios para cobrar una jubilación.

Un cálculo de la consultora Analytica estimó que el costo fiscal de ambas medidas supone un aumento extra del gasto de $ 2 billones por año, equivalente a 2,66% del PBI.

Para dar una idea de lo que significa el monto, van dos comparaciones:

– equivale al compromiso de déficit fiscal firmado por el ministro Martín Guzmán con el FMI para este año,

– iguala el monto que gastó el Gobierno en subsidios en casi dos años.

– los principales tres programas sociales que son la tarjeta alimentar, plan progresar y el potenciar trabajo, insumen por año 0,66% del PBI.

Dicho en criollo: la propuesta kirchnerista no solo va en contra del acuerdo firmado con el organismo sino que va en el sentido contrario de lo que busca Guzmán porque duplicaría el desequilibrio fiscal actual.

Ninguna de las propuestas mencionadas fue consultada con el Ministerio de Economía. Como no están previstas en el programa con el FMI, difícilmente encuentren apoyo por parte del equipo económico.

En estos días hubo contactos entre el Palacio de Hacienda y el staff del Fondo de cara a la revisión del programa y el desembolso de junio.

El trabajo de Analytica fue hecho sobre la siguiente base de cálculos: – la propuesta de los diputados presentada el martes en el Salón Delia Parodi de Diputados equivale a un gasto público extra de 2,4% del PBI. Supone pagar una cifra igual a la canasta básica alimentaria (unos $ 15.500 a julio) a 8.900.000 beneficiarios (los inscriptos en el IFE 1). A partir de esa cantidad de beneficiarios, por cada millón de personas extra que reciban el beneficio se agrega 0,26% del PBI de gasto en un año.

– en el caso de la moratoria previsional existen unas 800.000 personas en condición de obtener una jubilación. Analytica calculó que hay unas 300.000 de recibirla este año. Esto supondría 0,13% del PBI extra. Los otros 500.000 agregarían 0,2% más.

Si suma cada componente del ejercicio, al menos para un año, se tiene que 2,4% + 0,13% equivaldrían a un impacto de 2,53% del PBI. “Esto en plata son $ 2 billones, inviable para la economía argentina”, resume Ricardo Delgado, titular de Analytica.

El kirchnerismo alentó y propuso también medidas que no tuvieran impacto fiscal. Por ejemplo el adelantamiento del salario mínimo o las paritarias. Se trata de algo más para proteger los ingresos de la inflación y no liberar recursos extra.

Economía avaló la idea. En su cuenta de tuiter el viernes resaltó como una de las “5 buenas noticias de la semana” que el Gobierno adelantara los aumentos del salario mínimo, vital y móvil.

Hubo otras medidas en esa línea.

“En el área fiscal se confirmó que el refuerzo de ingresos para jubilados, monotributistas de categorías bajas y trabajadores informales alcanzará a 13,6 millones de personas incluyendo 6,1 millones de jubilados y demandará $ 206.000 millones (0,3% del PBI)”, señala un documento de este viernes de la consultora Delphos. Asimismo, Sergio Massa activó gestiones para subir el piso de Ganancias hasta unos $ 265.000 desde los actuales $ 225.937 a partir de junio y se adelantó el aumento del salario mínimo vital y móvil con una suba del 17% en junio y 5% en agosto.

Para comprender, el kirchnerismo intensificó los golpes contra el ministro a través de dos vías: las declaraciones y la pretensión de expandir más el gasto público.

Andrés Larroque, ministro del gobierno de Axel Kicillof, dijo que “al ministro no lo votó nadie”. Luego Cristina Kirchner criticó la inflación y dijo que a los trabajadores no les alcanza para salir de la pobreza.

Finalmente el kirchnerismo presionó además al ministro marcando la agenda económica desde el Congreso. No sólo con medidas para proteger a los trabajadores del aumento de precios sino con proyectos de ley para elevar el nivel de gasto público. Claramente golpes contra la consolidación fiscal y de Guzmán.

“Todas estas medidas apuntan a mejorar los ingresos de trabajadores, jubilados y beneficiarios planes sociales, pero complican todavía más el logro de la meta fiscal, que ya estaba muy exigida por el aumento de los subsidios energéticos. No es extraño entonces que la emisión monetaria para asistir al Fisco se activó nuevamente, sumando otros $ 86.500 millones”, dice Delphos. “En total ya se consumió el 41% de los giros permitidos por el acuerdo con el FMI, unos $ 705.200 millones, límite que probablemente aumente a $ 740.000 sólo por el efecto de la mayor inflación”. Según esta consultora la inflación a fin de año podría llegar a 75%.

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