Cohete chino fuera de control: el plan militar de Estados Unidos ante un eventual impacto

Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos siguen de cerca el rastro del cohete chino Long March 5B (Gran Marcha China 5B). El secretario de Defensa Lloyd Austin precisó este viernes el plan que coteja la administración de Joe Biden frente a la incertidumbre que genera su descontrolado descenso rumbo a la Tierra. El máximo…

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Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos siguen de cerca el rastro del cohete chino Long March 5B (Gran Marcha China 5B). El secretario de Defensa Lloyd Austin precisó este viernes el plan que coteja la administración de Joe Biden frente a la incertidumbre que genera su descontrolado descenso rumbo a la Tierra.

El máximo responsable del Ejército con mayor poder tecnológico y militar del planeta afirmó que no derribará los escombros del cohete masivo que China envió a órbita la semana pasada, mientras es seguido de cerca por el 18 ° Escuadrón de Control Espacial del Comando Espacial de EE.UU, en la Base de la Fuerza Aérea Vandenberg (California),

Lloyd Austin Austin aclaró que no tienen un plan para derribarlo, a pesar de la preocupación ante la probable caída a la Tierra de algunos de sus escombros.

“Tenemos la capacidad de hacer muchas cosas, pero no tenemos un plan para derribarlo”, sostuvo el secretario, quien tiene la esperanza que la nave caiga al océano, sin causar daño a nadie ni a nada en la Tierra.


El secretario de Defensa, Lloyd Austin. Foto: AFP.

Existe un precedente de Estados Unidos derribando escombros espaciales que caen a la Tierra. La Marina lanzó en 2008 un misil para destruir un satélite espía que funcionaba mal y que estaba fuera de órbita.

Ese satélite dejó de funcionar al principio de su misión, por lo que todavía tenía mucho combustible a bordo y podría haber esparcido su carga tóxica como consecuencia de un probable impacto.

Del otro lado del Atlántico, el Servicio de Vigilancia y Seguimiento Espacial de la Unión Europea (EUSST) que monitorea el cohete chino, también ve poco probable que caigan restos del mismo en zonas pobladas de la Tierra.

El cohete (un Long March 5B) fue utilizado la pasada semana por China para lanzar al espacio uno de los módulos de su futura estación espacial, y se espera que a lo largo del fin de semana impacte con la atmósfera terrestre, 

Los restos pueden precipitarse en cualquier parte del mundo, dentro de una franja que supera los 40 grados a norte y sur del ecuador terrestre. Teniendo en cuenta que aproximadamente el 70% de esa franja de la Tierra está cubierta de agua, “el escenario más probable es que la caída tenga lugar en el mar”.

Jonathan McDowell, astrónomo del Centro de Astrofísica de la Universidad de Harvard, explicó al respecto al sitio CBC que es casi imposible en estos momentos predecir dónde y cuándo caerán los restos, el astrofísico se atrevió a apuntar hacia un lugar.

“Si quiere apostar por dónde aterrizará algo en la Tierra, apueste por el Pacífico. Porque el Pacífico es la parte más extensa de la Tierra. Es así de simple”, reconoció.

Las predicciones son todavía muy inciertas ya que el objeto está descontrolado, y las estimaciones más aproximadas sobre el lugar donde caerían esos restos sólo será posible hacerlas unas pocas horas antes del reingreso real del objeto en la atmósfera terrestre.

Un riesgo para el medio ambiente

A diferencia de los antiguos cohetes de la serie Long March, la etapa central de Long March 5B utiliza hidrógeno líquido y oxígeno líquido como combustible.

Los cohetes de la serie Long March 2, 3 y 4 de la generación anterior utilizan una combinación propulsora hipergólica tóxica de hidracina y tetróxido de nitrógeno, lo que haría que los escombros que sobrevivan a la reentrada sean potencialmente peligrosos para cualquiera que se acerque a los restos.

Los restos de los lanzamientos de cohetes chinos desde puertos espaciales interiores raramente han caído dentro de zonas habitadas. Además, se entiende que China ha tomado precauciones para no causar daños con la caída de escombros del cohete.

Sin embargo, desde algunas organizaciones aeroespaciales han planteado que, más allá del riesgo humano, la humanidad también debería tener presente los perjuicios medioambientales, ya que la reentrada puede ser altamente contaminante.

SL

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