A puertas cerradas, el ATP de Buenos Aires celebra una edición especial

Se lo ve distinto al BALTC en la edición 2021 del ATP de Buenos Aires. Aunque ya se puso en marcha la primera ronda, en la primera jornada casi no hubo gente en las tribunas y faltó el bullicio con el que los fanáticos suelen llenar cada año los rincones del club de Palermo durante las…

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Se lo ve distinto al BALTC en la edición 2021 del ATP de Buenos Aires. Aunque ya se puso en marcha la primera ronda, en la primera jornada casi no hubo gente en las tribunas y faltó el bullicio con el que los fanáticos suelen llenar cada año los rincones del club de Palermo durante las jornadas del torneo. Hasta el predio parece más pequeño, porque no se armó el tradicional patio de comidas que los espectadores suelen copar en los ratos sin tenis.

Es que este año, el certamen porteño celebra una edición especial. Una edición en tiempos de pandemia, a puertas cerradas y con un protocolo de prevención que afecta a todos los que, de una u otra manera, forman parte de la cita.

“Es la primera vez que veo un torneo así. Lo que estamos viviendo es lo que nos contaron los jugadores y entrenadores que estuvieron compitiendo en otros lugares: la falta de ambiente, la sensación de estar como en un entrenamiento. Como organizadores es difícil acostumbrarnos a esto. Estamos todos raros”, reconoce Martín Jaite, director del evento, en charla con Clarín.

“Al mismo tiempo, creo que hay una esencia del torneo que quizás desde afuera no se ve. Adentro somo todos los mismos los que trabajamos en esto desde hace 21 años y estamos orgullosos de poder llevarlo adelante”, agrega.

Un rápido recorrido por el club permite hacerse una idea sobre el gran impacto que tiene la crisis sanitaria en el circuito tenístico. La zona donde generalmente se levantan los puestos de comidas y bebidas no forma este año parte del predio. La sala VIP, habitualmente una gran carpa con aire acondicionado para combatir el calor del verano, se transformó en un sector reservado junto al estadio central con mesas al aire libre, aunque resguardadas del sol.

Además, hay menos gente dando vueltas por el lugar, menos personal de seguridad y no tantos miembros del staff para controlar el acceso a las canchas Algo lógico, ya que no hay público. Jaite cuenta que se redujo en un 60 por ciento el número de trabajadores para esta edición.

“Hay áreas que no están funcionando, hay otras que tenían mucha gente y tiene bastante menos. En todas los sectores se recortó gente, porque es todo más chico y con cada cosa que achicás no reduce solo una persona, sino todo un esquema”.

El vacío y el silencio que hay en el BALTC hace que cada partido se viva diferente. El lunes, bajo el fuerte sol del mediodía porteño, en la cancha 2 Nicolás Kicker se jugaba el pase al cuadro principal ante el indio Sumit Nagal. Y las quejas del argentino, que perdió en tres sets, se escuchaban con total claridad desde varios metros de distancia.

El ruido del impacto de las pelotas en las raquetas de Kicker y Nagal se hacía eco en todo el club y llegaba incluso hasta la cancha principal, donde el serbio Laslo Djere construía su victoria de primera ronda ante el italiano Marco Cecchinato bajo la mirada de apenas unas treinta personas.

“Hay gente a la que no le gusta que se juegue sin público, otra que reclama que los invitados corporativos puedan venir, pero abrir un área pública implica que venga muy poca gente y que necesites mucho espacio. Hay que hacer las cosas con responsabilidad”, dice Jaite.

También para los jugadores es un torneo diferente, porque el protocolo marca que solo se pueden mover dentro de una semi-burbuja que abarca el club y el hotel. Aunque algunos ya están acostumbrados a esta nueva realidad. 

“Una vez que reciben el resultado negativo del primer PCR que se hacen al llegar, los jugadores pueden salir de sus habitaciones del hotel. Pero solo pueden dejar el hotel para venir al club. Acá les armamos un espacio lindo para que se sientan cómodos. Por suerte la mayoría está muy bien, no tuve grandes quejas”, relata el ex jugador. 

Una imagen que compartió el Argentina Open en Instagram en la que se ven las tribunas vacías en el primer partido del main draw. Foto Instagram @argentinaopenatp

El principal responsable del certamen explica además por qué a pesar de todas las dificultades, decidieron llevarlo adelante. “No hay un solo motivo, pero la continuidad es importante. El desafío de los organizadores es tratar de que los números nos cierren de alguna manera para aguantar este tiempo extraño y que el torneo vuelva el año que viene a Buenos Aires. No pensamos ‘¿Va a dar ganancias o no?’. Lo importante es que no dé pérdidas”, asegura. “También queremos que todos se sientan cómodos en sus lugares. Y ojalá podamos entregarle el trofeo a un argentino. Es hora que haya un nuevo campeón de nuestro país”.

Armar el protocolo fue todo un aprendizaje para Jaite y compañía, que se vieron ante un panorama desconocido. Pero aceptaron el desafío y el lunes inauguraron la competencia principal de una edición muy especial del ATP porteño. Un ATP en tiempos de pandemia.

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