Se prolonga la negociación con el FMI pese a “conversaciones constructivas”

Las negociaciones entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para encarrilar un nuevo acuerdo muestra sustanciales diferencias entre lo que pretende el Poder Ejecutivo y lo que podría aceptar el organismo multilateral en cuanto a la conformación de un programa que lleve a la reducción del déficit fiscal, de la inflación, recuperación de…

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Las negociaciones entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para encarrilar un nuevo acuerdo muestra sustanciales diferencias entre lo que pretende el Poder Ejecutivo y lo que podría aceptar el organismo multilateral en cuanto a la conformación de un programa que lleve a la reducción del déficit fiscal, de la inflación, recuperación de actividad económica, de las reservas monetarias y determinadas reformas estructurales.

Dentro del gabinete económico han deslizado en los últimos días que las gestiones con el organismo multilateral para renegociar la cifra récord de 45 mil mil millones de dólares tomada como deuda por el Gobierno anterior podría prolongarse hasta el último trimestre del año.

Un funcionario del Gobierno admitió a PERFIL que “es factible que los tiempos para cerrar un acuerdo se prolonguen, porque en realidad lo que se quiere hacer es un convenio que se pueda cumplir y respetar”. “Todo lo contrario a lo que ocurrió en el gobierno anterior, que hizo un acuerdo y después tuvo que renegociar varias veces, porque no había manera de cumplirlo”, resaltó la fuente.

Las diferencias del Gobierno con el FMI en cuanto al planteo de un programa sólido son elocuentes.

Avanzan las negociaciones con el FMI

Fuentes cercanas a la negociación admiten que los técnicos del organismo inducen a la Argentina a adoptar una política fiscal más restrictiva, incluyendo un mayor esfuerzo este año y exigirían una reducción del déficit fiscal primario en 2021 al 4% del PBI y no el 4,5% que se incluyó en el Presupuesto.

También genera incertidumbre la falta de un programa económico concreto que el FMI está aguardando desde el año pasado, ya que para los hombres del organismo multilateral hasta el momento se han tomado medidas aisladas.

Otro aspecto central de estas conversaciones es que no hay posibilidad de cerrar un nuevo convenio con la entidad con estos niveles de brecha cambiaria que aún muestra Argentina. Desde el organismo también ven con preocupación la falta de recuperación de las reservas monetarias.

Pero quizás uno de los puntos donde el gabinete económico tendrá que trabajar mucho desde el punto de vista político es el objetivo del Fondo en cuanto a que un nuevo acuerdo con la Argentina tenga un amplio respaldo y consenso político en el país. “Ellos plantearon el tema del consenso político porque se trata de un acuerdo extendido”, admitió otra fuente.

En concreto, sería un acuerdo de facilidades extendidas por diez años, donde la postura de la Argentina sería que los vencimientos de la deuda contraída se vaya amortizando en una década con préstamos del propio organismo en forma de repago.

De hecho, en las últimas horas surgieron insistentes versiones sobre la posibilidad que se le presenta a la Argentina en este año. El punto central allí es que el Fondo emitirá una ampliación de las reservas, con lo cual, a la Argentina le corresponderían unos 3.300 millones de dólares en DEG (Derechos Especiales de Giro), lo que permitiría utilizar una parte para cancelar el vencimiento de 1.900 millones de dólares que hay en octubre.

Todo esto será motivo de largas conversaciones que mantendrán a mediados de marzo en Washington el ministro de Economía Martín Guzmán y el representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos.

Martín Guzmán solicitó que el FMI “revise y modifique” los recargos que aplica en sus créditos

De lograr consenso para usar justamente parte de esos DEG, las negociaciones para un acuerdo de facilidades extendidas se trasladarían hasta después de las elecciones, tal como presiona el sector de postura más inflexible del oficialismo.

Esa postura también le daría “aire” al Gobierno para llevar adelante hasta el último trimestre del año una política fiscal mucho más “laxa”, siempre mirando las elecciones de octubre como objetivo y evitando tener que ajustar las tarifas de los servicios públicos.

Pero, a la vez, al Gobierno lo presiona otro vencimiento. Es con el Club de París, a mediados de mayo, por un monto de 2.200 millones de dólares, acordado en el polémico convenio que se llevó adelante en 2014.

“Después del viaje a Washington se seguirá con otro a París para renegociar ese acuerdo”, admitió una fuente de Gobierno.

Está claro que los números son complicados. Con reservas de libre disponibilidad que no superan los 3.000 millones de dólares, Argentina no puede enfrentar ningún vencimiento de deuda, y no sólo este año.

Por otro lado, el hecho que haya un mayor tiempo para ir negociando el acuerdo le permitirá al Gobierno tratar de “convencer” al FMI sobre la imposibilidad de “hacer reformas estructurales” como implica un facilidades extendidas. “Nuestro concepto será reordenamiento del Estado, de las cuentas, más que grandes reformas que nunca se pueden realizar”, agregaron desde en el gabinete económico.

Deuda externa

  • Argentina debe casi 45 mil millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI).
  • Los técnicos del organismo internacional quieren que el Gobierno adopte una política fiscal más restrictiva. Exigen que el déficit fiscal en 2021 no supere el 4%.
  • También piden que el Gobierno presente un programa económico concreto.
  • El FMI desea que el acuerdo cuente con un consenso político amplio en la Argentina.

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