Lionel Messi también pierde más de lo que gana, pero esta paliza hará más ruido que ninguna otra en la historia

Camina y mira Lionel Messi. Da un pasito y se frena; pone sus manos en las caderas. Eleva la cabeza al cielo y se refriega el rostro. A lo lejos los futbolistas vestidos de blanco festejan uno, dos, tres, ocho goles. La Pulga contempla la escena en silencio y mastica bronca. Así es como se…

Lionel Messi también pierde más de lo que gana, pero esta paliza hará más ruido que ninguna otra en la historia

Camina y mira Lionel Messi. Da un pasito y se frena; pone sus manos en las caderas. Eleva la cabeza al cielo y se refriega el rostro. A lo lejos los futbolistas vestidos de blanco festejan uno, dos, tres, ocho goles. La Pulga contempla la escena en silencio y mastica bronca. Así es como se rinde el mejor del mundo ante la perfección. El 8-2 del Bayern Munich a su Barcelona es el golpe más duro de su carrera. No por lo inesperado, sino por lo abrumador, por lo que le grita esa goleada, por los ciclos que se cumplen, por la nostalgia de tiempos pasados, por la vida que avanza implacable.

El adiós en los cuartos de final de la Champions League no le duele tanto a Messi por el ominoso presente: le pesa más bien por el incierto futuro. ¿Qué será de Barcelona? O mejor: ¿qué será de él en Barcelona? Incluso más misterioso: ¿habrá más de él en el Barcelona?

A Messi le queda bastante fútbol por regalar. Nadie puede dudar de eso: llegará en buena forma al Mundial de Qatar 2022. Pero dónde y cómo asoman como la cuestión a definir. Este Barcelona no va más. Lo confesó Gerard Piqué minutos después de la goleada.

“Tocamos fondo y el club necesita cambios de todo tipo. En Europa ya no competimos. Siento vergüenza. Soy el primero en ofrecerme para irme si hace falta sangre nueva”, fueron las contundentes palabras de Piqué, de flojísimo nivel.

Vendrá el tiempo de las reflexiones para Messi. Para eso le servirán sus vacaciones. Habrá que ver qué proyecto le presenta Barcelona. También tendrá que pensar él si está dispuesto a empezar nuevamente de cero, con otro entrenador, distintos compañeros y tal vez otro puesto en cancha para su juego. Todo eso y muchas cosas más provocará la histórica goleada de los teutones. 

La de Bayern Munich a Barcelona fue una paliza física y táctica, tal vez la más impresionante de los últimos diez años junto con el 7-1 de Alemania a Brasil en el Mundial 2014. La sensación era que en Lisboa competían aviones contra bicicletas. Está claro que, en un fútbol cada vez más físico y conceptual, los alemanes están en la vanguardia.

Fue un aluvión el Bayern. Las tomas aéreas del partido mostraban a los 10 jugadores de campo de los alemanes achicando espacios para adelante de manera coordinada. Así lo abrumó. Músculo y cerebro todo el tiempo, con futbolistas obedientes y de notable jerarquía individual. Serge Gnabry, por ejemplo, es capaz de hacer goles, de recuperar en campo propio y después asistir a Perisic y hasta de retroceder sin pelota para tapar las subidas de Jordi Alba. Varias funciones en un solo jugador.

Lo mismo sucede con el inoxidable Thomas Müller (¡solo tiene 30 años!), Leon Goretzka (25 años y 189 centímetros), Joshua Kimmich (mediocampista central que juega sin problemas de lateral), Alphonso Davies (un extremo reconvertido en defensor) y Robert Lewandowski (14 goles en la actual Champions). 

Messi no apareció, es cierto. Apenas tuvo 10 buenos minutos luego del empate de Alaba en contra. Pero Messi suele no rebelarse ante las fuertes adversidades. Se dijo: optó por admirar al rival desde la inacción. Es probable que a Barcelona no le hubiese alcanzado con once Messi para superar a este Bayern.

Los números estadísticos del conjunto alemán en la actual Champions grafican el momento que atraviesa: marcó 39 goles en los 9 partidos que jugó y pateó 210 veces al arco rival. Cuenta además con el goleador del torneo Robert Lewandowski (14), que marcó en los últimos 8 duelos.

Pero los datos que más asombran son los que consiguió luego del regreso del fútbol pos pandemia. A bordo de un intenso 4-2-3-1, los dirigidos por Hans-Dieter Flick disputaron 13 encuentros y los ganaron todos; anotó 45 goles y le convirtieron 12. Sí, una auténtica máquina.

“Sabíamos que si les presionábamos íbamos a tener ocasiones. Tenemos mucha calidad e intensidad en este equipo, ahora necesitamos recargar y centrarnos en el próximo partido, donde volvemos a empezar de cero”, explicó Hans-Dieter Flick. “Es difícil de explicar. Nuestro equipo está en una forma increíble. Tenemos que festejar pero rápido concentrarnos en el próximo partido. Estamos aquí para ganar la final”, se sumó al análisis Thomas Müller.

Pasó otra Champions para Messi y sucedió también una nueva derrota. El mejor del mundo también pierde más de lo que gana. Aunque hay caídas y caídas: esta, ante Bayern, parece que hará tanto ruido como ninguna. 

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MFV

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